Historia de la Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría entre 1947 y 1958

***De acuerdo a lo anunciado en el Comunicado Nº1 del 31 de julio de 2023 comenzaré a subir artículos de forma flexible y espontánea. Como ya saben, estaba tratando de publicar a grosso modo según la cronología de escritura, lo que era mezclado con charlas o reseñas contemporáneas, pero ahora decidí subir material pendiente de forma más veloz; en efecto, mis últimos trabajos están más acabados y listos para ser publicados que los textos antiguos, los cuales necesitan lentas revisiones de contenido y estilo.

HISTORIA DE LA REVISTA CHILENA DE NEURO-PSIQUIATRÍA ENTRE 1947 Y 1958

Felipe De Lucas Arellano. 27 de junio de 2023.

21 páginas.

La «Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría», como dice su nombre, es un impreso médico oriundo de Chile que nace a finales de la primera mitad del siglo XX (desde ahora RNP). Ocupa un importante lugar en lo que denominamos ‘Historia de los Impresos Médicos’ e ‘Historia de las Sociedades de Especialidad’ en Chile, de igual modo posee relevancia en la Historia de la Salud, Historia de la Medicina y en la de las tres especialidades de que se ocupa, a saber: Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía. Se distribuye primero por territorio chileno, pero al cabo de unos años también logra alcance transnacional, siendo la primera en su tipo en la costa Pacífico de Latinoamérica.

Toda iniciativa nace anteriormente con la inauguración de la «Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía» en 1932 en Santiago de Chile, que porta actualmente el acrónimo SONEPSYN (desde ahora la ‘Sociedad’), se forma como una Sociedad Científica sin fines de lucro, con personalidad jurídica y estatutos aprobados desde el 9 de octubre de 1952, con el número 5745 del Ministerio de Justicia de Chile[1]. Se conformó con un pequeño grupo de profesionales médicos que poseyeron el ímpetu de aportar con un espacio de discusión, intercambio, análisis e investigación de ideas sobre las materias propias de sus áreas, centrándose en las tres especialidades rectoras y sus afines. Surge en una época que demandaba definir con precisión el destino de la salud pública y privada del país, contexto aún de incertidumbres en áreas sociales, sanitarias, higiénicas y ocupacionales. Lo que no es muy conocido, es que estos problemas en parte se subsanan mediante la promoción informativa y la ‘educación profesional’ que surge de manera alternativa por fuera de las aulas universitarias: fueron ventajosas las reuniones que acontecieron en las ‘Sociedades de Especialidades’ porque perfeccionaron el ejercicio laboral de sus adherentes a través del repaso transdisciplinario, la adquisición de saberes actualizados, la enseñanza compartida entre eruditos y neófitos; todo ello reforzando nexos humanos, intelectuales e institucionales, construyendo redes de apoyo e influencias que se nutren constantemente. No por casualidad muchos miembros de la ‘Sociedad’ son los personajes más eminentes del siglo pasado en el ámbito médico, y sus nombres cruzan la literatura, la academia, las bibliotecas y hoy numerosos hospitales llevan sus nombres, todo el edificio se sostuvo sobre la base del conocimiento, la experiencia, la pasión por el trabajo y la autopromoción. Las oscuras imprecisiones de los vacíos sociales, científicos y académicos quisieron superarse a toda costa por la generación de este ambiente donde circula información atingente y de utilidad, donde se reafirman los preceptos de la ética profesional y se vela por el rendimiento del país; explorar y dominar la epistemología y la técnica de esas especialidades para el beneficio de la salud, bienestar y calidad de vida de los connacionales es una de las principales misiones.

     Por consiguiente, dicha ‘Sociedad’ surge también para robustecer y diferenciar estas especialidades de las otras más tradicionales. La neurocirugía desde un punto de vista más amplio, cultural, antropológico y arqueológico, existe desde hace miles años, como lo han demostrado las trepanaciones craneales, por ello no deja de ser una rama tradicional. En cambio, la prepsiquiatría o psiquiatría temprana nace en Chile aproximadamente en 1857, se ha dicho tradicionalmente con el completo informe del Dr. Manuel Carmona sobre la Endemoniada de Santiago (1957), lo que permite considerarla como una nueva y especial rama de la medicina, aunque vinculada a la neurología. Su ejercicio se fue consolidando poco a poco gracias a la labor de Ramón Elguero, quien dictaba clases sobre enfermedades mentales e higiene en la Escuela de Medicina de la UCh[2]. Por otro lado, Carlos Sazié Heredia fue el segundo profesor de neurología, enfermedades mentales y nerviosas en el país, siendo su nombramiento oficial en 1881[3]. La disciplina neuropsiquiátrica fue continuada por Augusto Orrego Luco, alumno de Elguero, quien se transformó en uno de los representantes más eminentes de la historia médica nacional; mientras aún estudiaba fue profesor y fundador de la Cátedra de Enfermedades Nerviosas[4]. En las décadas venideras, la cátedra de Orrego es continuada por Joaquín Luco, quien proclama la definitiva subdivisión entre psiquiatría y neurología en 1925[5]. Seguidamente Oscar Fontecilla, Arturo Vivado e Ignacio Matte se ocuparon de perfeccionar, estructurar y definir el ejercicio psiquiátrico. Sucesivamente, Hugo Lea Plaza Jencque y Guillermo Brinck Pasvahl se convirtieron en los grandes maestros de la neurología del siglo pasado.

     Es así que en pleno desarrollo de la primera mitad del siglo XX imperó la necesidad de desarrollar y consolidar aún más estas tres especialidades, separarlas y circunscribirlas en sí mismas, así es como nace en 1932 la iniciativa de fundar una sociedad de estas características. De hecho, un discurso en homenaje a la memoria de Oscar Fontecilla en 1946, que aparece en el “Tomo I – N.º 2, 3 y 4” desde la página 250 a la 261, Hugo Plaza resalta que la ‘Sociedad’ que tratamos fue fundada a su iniciativa[6]. Antes, en el N. º1 se dice que 1932 fue un importante momento para la mentalidad de Fontecilla, pues “eran aquellos días de agitación política en que las luchas ideológicas amenazaban penetrar en la Universidad [UCh] y actuar desde allí sobre la colectividad. Le aducían al respecto las doctrinas de Ortega y Gasset y parecía cercano y amenazante el momento en que las aulas universitarias se transformarían casi en asambleas políticas”, […] “Fontecilla, hombre de ideologías bien nítidas y ardoroso en sus convicciones demostró, sin embargo, cómo dentro de un régimen democrático y de un Estado docente aquello significaba el caos y la desorganización. La Universidad política es tal vez una necesidad dentro de los regímenes totalitarios y dictatoriales, pero aún dentro de ellos bien pronto se intoxica, se asfixia y desaparece para recuperar finalmente la independencia de su función que es la creación y difusión de la cultura”[7]. Esos años serán inspiradores e importantes para Fontecilla —miembro además del Partido Radical— pues lo animaron a fundar sociedades y revistas, y gracias a él existe la RNP.

     La RNP se inaugura en 1947 como una ramificación editorial y órgano oficial de expresión de la ‘Sociedad’, marcando un hito que concreta nuevos nichos profesionales y lectores, manteniéndose activa en el transcurso de setenta y seis años hasta la fecha. La gestión editorial está delegada al director y comité editorial, quienes cuentan hasta hoy con plena libertad e independencia en este ámbito[8]. Si bien en sus primeras décadas hubo varios márgenes de años en que no se editó por diversas circunstancias, logró en el tiempo estabilizarse con una emisión continua de manera trimestral, agregando un suplemento que aúna las actividades de sus Congresos Anuales, y hoy se edita en cuatrimestres. Independientemente de tales espacios antiguos sin actividad su posición de prestigio, autoridad y calidad permaneció ininterrumpida. La RNP exhibió primero las actas de las «Jornadas Neuro-Psiquiátricas» que antes se llevaban a cabo de manera “privada” en la Sociedad, pero aun así constatamos la participación e invitación de influyentes personajes públicos como ministros de Estado, directores y representantes de hospitales, rectores, decanos y profesores universitarios, además de otras importantes instituciones, organizaciones y centros públicos. A su vez, desde el N. º1 del Tomo I se agregan artículos inéditos de temas médicos en boga y totalmente imprescindibles para el desarrollo que se venía ejecutando en las tres especialidades. La RNP expone artículos de miembros de la ‘Sociedad’ y de investigadores ajenos a ella, por ende, es una revista tanto científica como académica, ¿podríamos considerarla también como cultural?, respondemos que sí, puesto que la amplia gama de temas abordados referentes al quehacer antropocéntrico, desde visiones científicas hasta existencialistas, nos llevan a profundizar en nuestra cultura nacional y ligarnos con escenarios transnacionales, por ende, es cultural por varias razones.

     En el desarrollo de este artículo se abordarán los cuatro primeros períodos cronológicos editoriales, estos son: 1947-1949 y 1954 con el Dr. Isaac Horwitz como Director de Prensa, cargo equivalente al de editor general; luego el de 1955 y 1957-1958 con el Dr. Gustavo Mujica en el mismo puesto. La cronología la cerramos en ese año antes del inicio del período siguiente, que es del Dr. Jaboco Pasmanik entre 1962-1964. Más allá de la especificidad de años, nos referimos a la totalidad como dos períodos que se separan entre sí por medio de quien ostenta el cargo de Director (editor). Por otra parte, la ‘Sociedad’ también contó como es de esperarse con Presidentes, junto con un organigrama, necesitando los roles que normalmente todo colectivo de esta índole necesita: vicepresidente, secretarios, tesorero, entre otros.

     Por el discurso de Hugo Plaza, su Presidente en 1947, conocemos que en 1943 en Viña del Mar se efectuó la Primera Reunión[9], desconociéndose con precisión lo ocurrido desde 1932 hasta ese entonces. No obstante, en 1937 Fontecilla creó la primera «Jornada Neuro-Psiquiátrica del Pacífico», pero más por influjo de otro grupo que ya se tratará más adelante: aun así, este evento fue predecesor e inspirador de los que comenzará a efectuar la SONEPSYN en 1943. Basándonos netamente en la ‘Sociedad’ que ahora nos ocupa, esa primera reunión se refiere a las «Jornadas Neuro-Psiquiátricas Nacionales» que se llevaron a cabo desde ese año, las cuales funcionaban a través de un comité organizador, asimismo de un plantel en mesa que cedía la palabra a sus miembros para la lectura de trabajos, apelando a la escucha activa y comentarios de retroalimentación de todos los presentes en determinada cantidad de minutos (los miembros de mayor rango podían hablar más tiempo, los miembros normales solo unos breves minutos, mientras que los visitantes no tenían derecho a la palabra). Para efectuarlas se utilizaban las instalaciones de universidades, instituciones y otros salones. Los eventos fueron ‘privados’ hasta que se tomó la decisión de que tal producción de conocimiento debía alcanzar una irradiación hacia el exterior, difusión y visibilidad: las Jornadas del año 1946 son las primeras que se destinaron para publicación. Todo grupo humano bien constituido que sigue una línea similar siente la necesidad en algún momento de extrapolar sus actividades al colectivo, lo que aumenta su cantidad de partidarios, propósitos, misiones. Vale subrayar que los miembros son todos médicos. En el período escogido hubo cinco presidentes, a saber: Hugo Plaza (1946-1948), Guillermo Brinck (1950), Octavio Peralta V. (1954-1955), Héctor Valladares A. (1957) y José Horwitz B. (1958).

Ahora, desde un punto de vista más amplio, una multitud de eventos se fueron suscitando en la salud pública chilena desde el siglo XIX hasta la conformación de la ‘Sociedad’, lo mismo hasta el momento fundacional de la RNP y hasta el fin del período que cerramos en 1958. A medida que el país se internó en un proceso de urbanización e industrialización se generaron una serie de problemas sociales, entre ellos el aumento de la mortalidad en varios rangos de edades, incluso Chile superó a los países vecinos y los niveles estadísticos europeos. A nivel institucional, en 1832 se crea la “Junta de Directores de Hospital y Casas de Expósitos” y en 1842 se crea la Facultad de Medicina de la UCh. Fue primeramente la filantropía junto con la caridad cristiana las que financiaban los establecimientos hospitalarios con donativos, pero estos fondos nunca fueron suficientes. Los problemas referentes a la salud de la población incidieron en las élites rectoras del país, por tanto, el Estado debió tomar las riendas del asunto[10]. Refiriéndonos a la ‘Historia de las Sociedades de Especialidad’ e ‘Historia los Impresos’: la «Sociedad Médica de Santiago»se inaugura en esa ciudad en 1869 por alumnos y profesores de la escuela de medicina, cuyos aportes no solo se dedicaron al ámbito de la salud, sino a una serie de temáticas de orden nacional; contó con importantes miembros como Rodolfo Armando Philippi, Lorenzo Sazié, Orrego Luco, Roberto del Río; organiza un congreso anual y actividades de extensión, manteniéndose activa hasta hoy. Esta misma funda en 1872 su Revista Médica de Chile, de calidad científica y revisada por pares, siendo la segunda publicación médica en español en todo el mundo que se ha editado ininterrumpidamente.

     Retomando hitos importantes, en 1886 se crea la “Junta de Beneficencia”, con el objetivo de dar unidad administrativa a los establecimientos sanitarios; en 1887 se crea la “Junta General de Salubridad” para asesorar al gobierno en materias de Salud Pública; en 1892 se renombra la junta como “Consejo de Higiene Pública”. En 1917 se crea el “Consejo Superior de Beneficencia”[11]. Posicionados en este año, vale acotar que un hallazgo de E. Escobar en el año 1999 en las estanterías de la Biblioteca del Instituto Psiquiátrico permite descubrir la Revista de Psiquiatría, Neurología y Medicina Legal, publicada con la colaboración de los médicos de la Casa de Orates, la Clínica de Enfermedades Nerviosas y Mentales y la Cátedra de Medicina Legal, cuyo primer ejemplar apareció en julio de 1917. Estuvo bajo la dirección del Dr. Jerónimo Letelier Grez y se interrumpe su distribución en 1919, esto permite considerarla como pionera en el campo de la psiquiatría y la neurología.[12]

     En 1918 se publica el primer Código Sanitario, que establece la “Dirección General de Sanidad”. Otro evento de trascendencia es la implementación de la Asistencia Social, y del “Estado Benefactor” o “Estado de Bienestar Social” que tuvo cabida entre 1924 y 1973. Desde la década de 1920 se diseña e implementa una serie de instituciones que buscaban cubrir necesidades sanitarias, educativas, de vivienda y protección social en las clases trabajadoras de Chile. Después del Golpe de Estado en Chile en septiembre de 1924, sea crea bajo la tutela del presidente Arturo Alessandri Palma —de adherencia Liberal— el “Ministerio de Higiene, Asistencia, Trabajo y Previsión Social” en diciembre de ese año, que se hace cargo de las tareas de higiene pública y doméstica. También se organiza la “Caja de Seguro Obrero” para cubrir los riesgos de enfermedad, invalidez, vejez y muerte. En 1925 se crea la “Escuela de Servicio Social de la Junta de Beneficencia de Santiago” que forma visitadoras sociales. En marzo de 1927 se inicia la publicación de la revista Servicio Social, publicación trimestral de la escuela antes nombrada. Hasta entonces, la crisis mundial de 1929 detuvo muchas de estas iniciativas, que quedaron pendientes hasta la década de 1940. Desde 1930 la «Sociedad Médica de Santiago» comienza a enfocarse mayormente en medicina interna, por ello surge la iniciativa de hacer hincapié en otro tipo de especialidades que el deterioro cerebral y mental de la sociedad demandaba curar, por ende, la filial de la Sociedad Médica dedicada a la neurología, psiquiatría y neurocirugía toma la iniciativa de seguir un camino propio.

     Ahora, según se rescata de varias referencias bibliográficas que en muchos detalles no coinciden entre sí, en 1930 Oscar Fontecilla inaugura y dirige la «Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Disciplinas Conexas», y en 1935 funda la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas[13], aparentemente inspirada en la revista peruana del mismo nombre que se editó entre 1918 y 1924[14]. Al año siguiente, el 13 de mayo de 1931 se promulga el Decreto de Fuerza de Ley Nº178 sobre el “Código del Trabajo”; en 1933 el abogado José Luis Ureta denuncia la crisis de la familia chilena en El abandono de Familia; en el intertanto Fontecilla alcanza a fundar la SONEPSYN en 1932. Por la amplitud de temas que abarcaba la Revista Conexa se decidió que publicara además los trabajos presentados en las «Jornadas Neuro-Psiquiátricas del Pacífico» realizadas en Santiago en enero de 1937, uno de los certámenes más importantes de las especialidades en América Latina, todas estas actividades fueron creadas por Fontecilla. Esta revista se publicó hasta 1941 y fue continuada de alguna manera por la RNP desde 1947[15]. Pero, mientras Fontecilla trabajaba en todos esos proyectos, muere trágicamente asesinado por un paciente a quien estaba atendiendo el 30 de marzo o el 1 de abril de 1937[16]. Lo interesante para recalcar es que según varias referencias aseveran, de esa primera Soc. de Dis. Conexas y su Revista, surgen o se transforman respectivamente en la SONEPSYN y en la RNP[17]. En 1938 la Ley 6.174 establece los principios de la medicina preventiva al concretar la realización de exámenes sistemáticos de salud a los trabajadores. Ya en la década de 1940, superada la crisis de 1929, los distintos gobiernos se concentraron en la expansión de la cobertura de las distintas áreas del bienestar social. En 1942 aparece la “Dirección General de Protección a la Infancia y Adolescencia” (PROTINFA) y el “Servicio Médico Nacional de Empleados” (SERMENA).

     Ya en 1943 se realizaba la primera «Jornada Neuro-Psiquiátrica» en Viña del Mar de la SONEPSYN, que surge con la intención de promover y promocionar las especialidades cerebrales (desde un punto de vista físico), y las mentales (desde un punto de vista metafísico), vistas en la síntesis de las tres materias que dominan. Fue indispensable otorgarle una voz mayúscula a la psiquiatría para sopesar los males de las almas individuales y sociales con sus respectivos abordajes, tratamientos y controles hospitalarios, asimismo para modernizar los sistemas de salud mental, formar identidad y, en no menor medida, prestigiar a sus ejecutantes (médicos y hospitales). La búsqueda del prestigio puede quedar implícita, pero es la inmanente motivación del ser humano que domina un área, y más si conforma un grupo con otros en postura similar: la ‘Sociedad’ viene a consolidar un símbolo de experticia y diligencia. Prosiguiendo, entre el 3 de noviembre de 1946 y el 3 de noviembre de 1952 fue presidente del país Gabriel González Videla, de tendencia Radical; en ese último año se promulga la Ley 10.383 que establece el “Sistema Nacional de Salud” (SNS). Es importante destacar que los asuntos tratados en la RNP evidencian la evolución del contexto médico, clínico, nosológico, higiénico y sanitario que se venía produciendo, ello es identificable en las temáticas de las investigaciones científicas y académicas que se exponían en las Jornadas, en los diálogos que se intercambiaban y en las respectivas publicaciones, no podían estar ajenos al contexto.

     Hecha esta contextualización, es necesario pasar a las fuentes del período 1947-1958, todas se conservan en la Biblioteca Nacional de Santiago. Pero esta labor debe ir de la mano con la revisión de otros volúmenes actuales digitalizados. Aquí se expone de forma libre y entrecruzada ciertas unidades de análisis que se inscriben, un tanto, en la metodología de Pita y Del Carmen[18]: dimensión material (aspectos técnicos); dimensión material e inmaterial (aspectos de contenido); dimensión inmaterial (la geografía humana).

     El primer impreso de la RNP es el Tomo I, Nº1 de mayo 1947[19], con documentos que pertenecieron en ese período a los “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía” y de la “Clínica Neurológica Universitaria del Prof. Hugo Lea-Plaza”, que fue el “Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago”. El comité de redacción estuvo conformado por los médicos: Jorge Alvarez A., Juan Garafulic D., Héctor Valladares. Esta edición se dedicó a las “Actas de la Tercera Reunión de las Jornadas” efectuada el año anterior y que fue impresa por las Prensas de la UCh en Santiago en 1947. Aquí se observa que, si bien se iniciaron en 1943, fue entonces una Jornada por año. La RNP agradeció al Rector de la UCh, “quien comprendió la necesidad de este órgano de difusión de la cultura al permitir gentilmente que sea prestigiado por las Prensas de la Universidad en su elaboración”[20]. Los contenidos podemos clasificarlos en cuatro secciones: la primera nos trae lo ocurrido en esas Jornadas celebradas el 18, 19 y 20 de octubre de 1946; una segunda sección nos muestra los primeros tres artículos clásicos: “La atrofia cerebral”, “El dinamismo psíquico” y “La lobotomía prefrontal”; en la tercera sección se publican ‘Temas Libres’ de Neurología, y en la cuarta ‘Temas Libres’ de Psiquiatría.

En las jornadas de 1946 participaron presencialmente en el Comité de Honor los siguientes profesionales: el Ministro de Salubridad Dr. René García V.; el Ministro de Educación Humberto Henríquez F.; el Rector de la UCh prof. Juvenal Hernández J.; el Director General de Beneficencia y Asistencia Social prof. Alfonso Asenjo; el Decano de la Facultad de Biología y Ciencias Médicas prof. Armando Larraguibel y el Director del Manicomio Nacional Dr. Elías Malbrán. El Comité Organizador estuvo conformado por el entonces Presidente de la Sociedad Hugo Plaza, el Vicepresidente Alfonso Asenjo, los Secretarios Armando Roa y José Horwitz, el Pro-Secretario Gustavo Vila, el Tesorero Ruperto Murillo y el Director ya indicado[21]. Las instituciones invitadas fueron numerosas, por nombrar solo algunas: la UCh, la PUC, la UdeC, la Dirección General de Beneficencia y Asistencia Social, la Caja de Seguro Obligatorio, el Servicio Médico Nacional de Empleados, el Servicio Nacional de Salubridad, el Hospital del Salvador y el Manicomio Nacional[22]. El programa comenzó el día viernes 18 de octubre de 1946 a las 11 hrs., la Sesión Inaugural fue en el Salón de Honor de la UCh y contó con el discurso del Ministro de Salubridad, del Decano de la Fac. de Bio. y Ci. Méd., el Presidente de la ‘Sociedad’ y el del Presidente de la «Sociedad de Neurología y Psiquiatría de Valparaíso»: el Dr. Luis Acevedo Castillo. Comentó Larraguibel en su discurso: “[…] no puedo decir igual cosa de mi primera mirada en los campos de la Psiquiatría, aunque debo empezar por deciros que nunca recibí lecciones en la Escuela sobre esta materia”[23]. Si bien la faceta temprana o prepsiquiátrica de esta especialidad surge noventa años antes en Chile, continuaba siendo ajena en algunos planteles e instancias universitarias al menos hasta la época en que él se educó (obtuvo su título de médico en la UCh en 1908).

     Otro evento que se notifica es la Ceremonia de Colocación de la Primera Piedra del Hospital Psiquiátrico, un evento de interesante connotación[24]. En relación al artículo de la lobotomía, Lea-Plaza había adelantado en su discurso que “representa la espléndida iniciativa de la neurocirugía para intervenir en el tratamiento de psicosis ya estabilizadas”[25], llama la atención que solo faltaba una y dos décadas para que se aboliera tanto internacional como nacionalmente esta forma de intervención quirúrgica, hoy considerada arcaizante. Este artículo de la lobotomía muestra cuadros simples e ilustraciones. Los Temas Libres de Neurología inician con Neurorradiculitis[26]; de aquí en adelante todos los artículos son breves hasta que termina en la página 184. Existen datos cuantitativos y gráficos de ondas. Luego aparece un anexo que indica los requerimientos para los autores que quieran publicar; los manuscritos para la publicación, los libros para la bibliografía y la correspondencia debían ser enviados a nombre del Director de la RNP a la Calle Olivos N.º 831 en Santiago. Estos debían (y deben) ser inéditos, las ilustraciones deben ser pruebas fotográficas o dibujos a tinta china. La suscripción anual fue de $200.00 en el país y de $7.00 (U. S. A.) para el extranjero y “para contratar avisos en las páginas de la ‘RNP’ dirigirse a las señas más arriba anotadas”. El estilo del impreso y de los que siguen es formal, sin adornos innecesarios, papel de calidad por su dureza y resistencia. Asimismo, tener en cuenta que cada miembro de la ‘Sociedad’ representaba la clínica u hospital donde trabajaba en su cotidianidad, detalles que podrán quedar para otra oportunidad.

     Su segunda parte es el Tomo I, N.º 2, 3 y 4 publicado en marzo de 1948[27]. Fue impreso por Editorial Universitaria S. A., Prensas de la UCh. Estuvieron almacenados en los mismos archiveros señalados en el N. º1, sumando los del “Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología” y de la “Clínica Universitaria Extraordinaria de Neurocirugía del Prof. Alfonso Asenjo”. El sumario es un poco más denso y ceñido, nos muestra la clásica Nota Ed. seguida por dos artículos que quisieron ser destacados. Ahora las protagónicas son las Jornadas de 1947 con sesiones que van desde el 1 de abril hasta el 2 de septiembre de ese año. Se describe que “una serie de circunstancias y de obstáculos motivaron el atraso en la publicación de nuestra Revista que ha debido vencer las dificultades que perturban actualmente la regular realización de esta clase de iniciativas”[28], luego se agradece al rector de la UCh Juvenal Hernández ya que por su gentileza y comprensión se pudo superar los inconvenientes para lograr la oportuna periodicidad de la publicación. Por esta razón se refundieron en un solo tomo los tres números atrasados. Además, se señala que el entusiasmo con que se realiza este ejemplar es gracias al interés, la acogida benévola y estimulante con que fue señalada la fundación de la RNP[29]. Desde la página 314 habitan fotografías, lo que denota una leve evolución tecnológica en la impresión.

     El siguiente es el Tomo II, N. º1 junio de 1948[30]. Contiene las Jornadas, Temas Oficiales de psiquiatría, neurología y neurocirugía, luego Temas Libres de esas especialidades. Muchos de los autores se repiten constantemente, mostrando quienes son los más empeñosos en el quehacer de la ‘Sociedad’ y Revista, cuya motivación permite la vigencia y da el ejemplo a los otros miembros. Lo más interesante a la vista es que en este Tomo comienzan las publicidades farmacológicas, lo que demuestra el pago por el posicionamiento. Como aporte al campo de la ‘Historia Farmacológica en Chile’, algunos de los remedios son: “Borosodina Lumiere”, “Penicilina lenta ‘SAVAL’”, “Escopo Precedyl”, “Atroneurin”, “Bellavit”, “Bellalumin”, “Calcminal”, “Nervigenol” (estos cinco últimos de Laboratorios Labor), “Fitafor”; para las distonías neuro-vegetativas: “Ergobelan” o “Becomplina Fuerte” (Instituto Labomed), “Betamin” e “Inteladin Beta”. Volviendo, el director editorial, comité de redacción, dirección de secretaría y presidente de la Sociedad son los mismos. Se entregan buenos deseos a la renovación del rectorado de Juvenal Hernández en la UCh[31]. Estas Jornadas se llevaron a cabo en Santiago y Valparaíso entre el 29 de octubre hasta el 2 de noviembre de 1947[32]. En el Comité de Honor vemos que el Ministro de Educación no es el mismo, pues es Enrique Molina; el Ministro de Salubridad es el Dr. José S. Salas; el Rector es el ya mencionado; el Decano de la Fac. de Bio. y Ci. Méd. continúa siendo Larraguibel; el Director General de Beneficencia es el Dr. René García Valenzuela; el Vicepresidente Ejecutivo de la Caja de Seguro Obligatorio el Dr. Alfredo L. Bravo y así sucesivamente. Otros rasgos destacables: incluye microfotografías, radiografías, ilustraciones y cuadros numéricos. Contraportada con propaganda de “Vagotón” para trastornos neurovegetativos.

El siguiente esfuerzo editorial se manifiesta en el Tomo II, N.º 2, fechado en agosto de 1948 e impreso por Ed. Universitaria con dirección en Ricardo Santa Cruz 747 en el año 1949. Este es un número más corto, con menos de 100 páginas[33]. El sumario es más cómodo para la vista, con menos información. Aparentemente se ha vuelto tradición que después de la nota editorial se coloque uno o unos artículos destacados. Expone las Jornadas de 1948 realizadas entre el 6 de abril hasta el 15 de junio. Lo que primero llama la atención es la gran cantidad de publicidades farmacológicas, ello demuestra la veloz popularidad que alcanzó la RNP desde su fundación, junto con las estrategias de negocio de los laboratorios. Hacen mención de la prematura muerte de Arturo Vivado Orsini[34]. Menciona la Sexta Reunión de las posteriores Jornadas del 15, 16, 17 y 18 de diciembre de 1949, en cuyo Comité de Honor —siempre presencial en la mesa principal— se encontró Guillermo Varas Contreras como Ministro de Salubridad; Eduardo Mallet como Ministro de Educación; Juvenal Hernández, que sabemos es el Rector de la UCh; Enrique Molina, Rector de la UdeC; el prof. Armando Larraguibel y el Dr. Otto Wildner, que fue el Director General de Beneficencia y Asistencia Social. El Comité Organizador de la ‘Sociedad’ solo se modifica en que José Horwitz es ahora el Secretario General, Miguel Estay y Mario Contreras como Secretarios Anuales, Eduardo Brucher como Tesorero (en resumen). Si bien se mantiene la misma tipografía a lo largo de los artículos, existen ordenamientos novedosos de los contenidos; luego en la 411 se encuentran los requerimientos, allí se observa el aumento de prestigio en la nueva suscripción anual de $400.00 en el país.

El contexto de producción en la primera parte del siglo XX se enmarca en transiciones bastante dinámicas en el área de la salud pública; ya desde 1950, como indica Forascepi: “las políticas públicas sanitarias se transformaron en un tema prioritario. Se lograron importantes avances en aspectos sanitarios básicos —como cobertura de agua potable— y priorización de la atención primaria de salud, lo que permitió controlar enfermedades transmisibles, reducir la mortalidad materno-infantil y eliminar la desnutrición. Chile, con un modelo mixto de salud, logró el cometido de la Declaración Alma-Ata de ‘alcanzar un mejor nivel de salud de los pueblos’ y obtuvo los mejores índices sanitarios y socioeconómicos de América”.[35]

     Una vez iniciada la mitad del siglo se publica el Tomo III, N.º 1 de agosto de 1950[36],. Otros fármacos auspiciados por sus laboratorios se hicieron parte. Se indica que la Quinta Reunión de las Jornadas fue en la metrópoli del Sur, Concepción, entre el 18 y 21 de noviembre de 1948: “Numerosos médicos de esa región y de las provincias vecinas, demostraron a lo largo de las nutridas sesiones, su interés y preocupación por las conquistas y la experiencia de importantes problemas de Neurología, Neuro-Cirugía y Medicina Mental”[37]. El banquete fue en el Club de Concepción, presidido por el Rector de la UdeC Dr. Enrique Molina y el Decano de la Facultad de Medicina Dr. Ignacio González Ginouvés, entre otros eventos. “Debemos lamentar que, por razones independientes de los deseos de la Dirección de esta revista, no podamos publicar todos los relatos y trabajos presentados”[38], la selección final de uno u otro trabajo puede primar por criterios de calidad, atingencia, estilísticos o de “contactos”. Finalmente existe una nueva sección de Bibliografía que antes no se había visto[39].

     En los años venideros importantes sucesos transcurrieron: en 1952 se promulga la Ley 10.383 que establece el Sistema Nacional de Salud (SNS) que fusiona varias dependencias dedicadas a la salud pública en una sola entidad sanitaria. También en este año se promulga la Ley de Salario Familiar. El 3 de noviembre del mismo año asume la presidencia del país Carlos Ibáñez del Campo hasta el 3 de noviembre de 1958, su segundo gobierno; este mostró una conducción intrincada mediante diversas alianzas que provocaron la agitación social, la cual se acrecentó cada vez más debido a los problemas económicos. En 1953 entra en funcionamiento el Ministerio de Salud Pública y Previsión Social. Los temas en boga como seguridad y calidad laboral, alcoholismo, familia constituida, relación niño/madre, enfermedades de transmisión sexual, enfermedades mentales y neurológicas, creación de test, eficiencia de estructuras nosológicas, avances neuroquirúrgicos, entre otros, fueron en efecto los temas que la SONEPSYN aborda en sus conferencias y son los que se publican en la RNP. Ello prueba que se encontraba al día con los quehaceres institucionales y la gobernanza, asimismo con los avances que se suscitaban en el viejo continente. Por lo demás, los invitados siempre fueron los principales hospitales e instituciones educativas del país, los ministerios junto con sus máximos representantes y lo mismo con otros organismos. Esto expone el compromiso que tuvo la ‘Sociedad’ con la promoción, publicación, archivística y visibilidad del material científico, académico y cultural que iba gestando en relación a las últimas tendencias médicas en las tres especialidades.

Todos estos hitos históricos y establecimientos públicos no se nombran aquí por mera contextualización, sino que todos inciden inexorablemente en las temáticas de las conferencias y publicaciones, además de participar activa y presencialmente de SONEPSYN, incluso obsequiando en ciertas ocasiones donación de capital[40]. Una sociedad científica que decide arrostrar una responsabilidad a nivel país no puede excluir el apoyo institucional-sanitario, tampoco el universitario, y cuando tan importantes establecimientos están presentes no queda nada más que realizar un trabajo prolijo por medio del desempeño intachable. También da cuenta de los buenos contactos que siempre tuvo la ‘Sociedad’, que no fructificó de la nada ni se mantuvo en actividades solitarias. El proyecto se fue reafirmando cada vez más como un espacio prestigioso para profesionales de diversos sectores geográficos nacionales e internacionales en lengua castellana que buscaban expresar sus ideas, avances y dominios; así se autoproclamó como un nuevo centro académico que buscó dejar una huella imborrable en la Historia. Aventuramos que en estas instancias de reuniones se decidieron en parte los destinos de Chile en el área médica, social y sanitaria, porque si bien toda Jornada enmarca un momento temático, luego se manifiesta uno de tipo fraterno con sus “agasajos” como ellos les llaman, es allí donde los nexos se refuerzan: de estos vínculos nacen asociaciones, uniones profesionales, académicas y por qué no, políticas.

Hubo un vacío de cuatro años hasta la publicación del próximo número, que es el Tomo III, N. º2 de diciembre de 1954. Se tardaron tanto que la publicidad de remedios descendió notablemente. El Director (editor) sigue siendo Isaac Horwitz, pero ahora el Presidente es Octavio Peralta V., el Comité de Redacción está compuesto por Gustavo Mujica, Reinaldo Poblete y Sergio Ferrer. “Razones de orden económico motivaron el silencio de estas páginas durante cuatro años. Los esfuerzos realizados por nuestra Sociedad resultaron siempre estériles hasta el punto de tener que organizar el Congreso Internacional de Neuro-Psiquiatría conmemorativo del Centenario del Manicomio Nacional, sin contar con su órgano oficial de publicidad”[41]. Se hace además un agradecimiento por la acción generosa y perseverante preocupación a la labor académica y la investigación de parte de Juan Gómez Millas, rector de la UCh, a quien se rinde homenaje[42]. En la página 346 habita un moderno cuadro donde la hoja se despliega hacia afuera, nunca antes visto en los números anteriores. El nuevo Vicepresidente es Héctor Valladares, el Secretario General Ricardo Olea, el Secretario de Actas Fernando Mariné junto con Hernán Torres I., entre otros. Se exponen las Jornadas en su XII reunión con un programa que inicia desde el 9 hasta el 12 de diciembre de 1954. La suscripción anual para el país descendió a $1.500.

Prosigue el Tomo III, N. º3 de diciembre de 1954, que contiene un sumario más acotado. Inicia con un artículo sobre el alcoholismo; luego muestra las Sesiones desde el 6 de julio hasta el 16 de noviembre de 1954; los artículos abarcan desde la página 359 hasta la 455. Lo que más destaca para nuestra investigación es la imagen de Isaac Horwitz, el Director de Prensa, junto con una nota editorial sobre su fallecimiento[43], así descubrimos la razón del abandono de su cargo: “El Dr. Isaac Horvitz Barak, Director de la Revista, ha muerto. En pleno trabajo, preparando el presente número, falleció bruscamente […] con cuarenta y nueve años de vida, veintiséis de los cuales dedicó a la especialidad que fuera su mayor satisfacción”, “He aquí lo que de él podemos decir: ‘Ha muerto… era un médico de verdad’”. En final se encuentra la Memoria del Presidente Octavio Peralta sobre los trabajos correspondientes al año 1954.[44] Los archivos ahora solo forman parte del Hospital Psiquiátrico, que es el nuevo nombre del establecimiento.

El Tomo IV, N.º 1 se publica en enero de 1955, se colocó a Isaac Horwitz como Director, puesto que él estuvo trabajando en este tomo y se le respeta con su antigua posición. El sumario, sin grandes cambios al estilo habitual, muestra las Sesiones que van desde el 9 al 12 de diciembre de 1954. El desarrollo interior de este número póstumo de Isaac H. posee su estilo editorial solo hasta cierto punto, puesto que cambia la tipografía por una más fina y pequeña, a veces casi ilegible, cambiando de tamaño según la preponderancia de ciertos parágrafos. En la página 144 habita un “cuadro sinóptico” totalmente novedoso que se extiende hacia afuera en demasía. Otro dato importante es que casi no hay imágenes, fotografías, cuadros e ilustraciones. “Es satisfactorio constatar que en nuestro país se han podido realizar en forma ininterrumpida reuniones anuales en que los especialistas, socios de la Institución o ajenos a ella, resumen su experiencia, la discuten, aportan conocimientos y establecen un contacto constructivo entre ellos”; […] “A través de las Jornadas es posible observar una elevación del nivel técnico de la Neurología, la Psiquiatría, Neurocirugía y disciplinas afines. Sin falsa modestia, podemos afirmar que Chile es uno de los pocos países del mundo en que tales torneos se han mantenido continuamente”.[45]

El Tomo IV, N.º 2 y 3, se publica entre “mayo-noviembre de 1955”, el Director de Prensa es ahora Gustavo Mujica Cervantes. El Presidente de la Sociedad es Héctor Valladares, que también pertenece aún al comité de redacción, se suma al equipo Jacobo Pasmanik. “El respetable edificio del llamado hoy Hospital Psiquiátrico cumplirá pronto los 100 años. El establecimiento, el mismo denominado anteriormente Manicomio Nacional y antes aún, Casa de Orates, fue terminado en 1858 […]. Sin embargo, el Hospital Psiquiátrico es de hecho el único establecimiento en Chile para tratar enfermos mentales y para formar especialistas. Su actual estado y condiciones, nos parecen simbólicos de la subestimación en que se ha tenido a la Psiquiatría durante muchos años”[46]. Como bien se admite, “en esa inquieta época los factores hirientes de la personalidad se multiplican, los trastornos psíquicos van en indiscutible aumento, por ello es imprescindible que la especialidad en cuestión aumente en Chile los materiales para el desarrollo que le corresponde”[47]. Se suma por primera vez una “Crónica”[48]. La calidad de la hoja se palpa diferente, con otro material, letra sumamente pequeña, incorpora nueva tipografía, se encuentran algunas fotografías de mejor calidad. Si bien el proceso de modernización de los talleres de Ed. Univ. se había estancado desde 1950, se retoma en 1955 con la adquisición de nuevas máquinas de imprenta y fotograbado.

     La siguiente publicación de la RNP es totalmente del nuevo comité editorial, nos referimos al Tomo V de 1957, que fue impreso en 1958. El Director es Gustavo Mujica. El contenido nos muestra que ya no están las Jornadas, solo hay artículos presentados a la ‘Sociedad’ en 1955. Otro margen de tres años sin publicar se justifica así: “Sean nuestras primeras palabras para solicitar excusas. Excusas a nuestros lectores y colaboradores. Hemos pasado un período de receso forzoso por factores ajenos a nuestra voluntad, factores podríamos decir dramáticos. En los primeros meses del año en curso, la Editorial Universitaria, gentil impresora de nuestras páginas, sufrió un incendio que la destruyó casi totalmente”, “Instalaciones y originales fueron arrasados por el fuego. Entre aquel material destruido, estaba el de nuestra revista, ya pronto para las correcciones de prueba”[49]. Corroboran que el incendio significó un grave daño para la cultura nacional, ya que la desaparición de maquinarias, linotipias, etcétera, es lamentable porque en el país existía un déficit de esos elementos. El directorio de Ed. Univ., presidido por Gómez Millas, tardó un año en reconstruir el taller, instalándose la imprenta en un sitio contiguo en la Calle San Francisco. En la página 6 comienza una nueva sección (tengamos presente que el ordenamiento es ya muy diferente al de los primeros números) titulado “Discurso del Presidente […]”[50]. El papel es más suave y agradable, no tan duro, letra más elegante, pero demasiado pequeña. Habitan muchas fotografías, todas de buena calidad y en blanco/negro, lo que evidencia las nuevas máquinas de la imprenta.

     La penúltima fuente es el Tomo I-II del año 1958[51], impreso por la misma editorial (aún aparece la dirección antigua de Ricardo Santa Cruz 747), aquí se notan diferencias en muchos aspectos. El Director es el mismo, pero el Presidente es ahora José Horwitz Barak. También está el hecho de que no existe un tomo VI (en línea sucesiva como se podría haber esperado), sino que se retorna en la numeración al I. Lo más llamativo es que el título de la RNP es de color rojo. El sumario es fácil de leer; los títulos interiores están ahora en cursiva; habitan dibujos y fotografías. Al final se despliega un suplemento farmacológico con dibujos de colores rojo, verde y sus variaciones tonales, lo que denota la incorporación moderna de tintas de colores básicos para este año en los talleres de Ed. Univ.

     La última fuente de la cronología editorial escogida refiere al Tomo II del año 1958, impreso en 1959, contiene también el título en rojo. Ya la revista no es tan tosca, tampoco grande, pues es más cómoda. Se observa una dedicatoria escrita por el Dr. Agustín Tellez M. al Dr. Manuel Francisco Beca[52]: “Misión ésta mía muy dolorosa, pero que, con toda su amargura, tiene algo de sublime y trascendente, ya que, en medio de la tribulación que nos embarga, nos será dado realizar lo que este varón modesto y esforzado valía y cuánta pérdida significa su anticipado desaparecimiento”. Más adelante se encuentra el discurso bastante breve del presidente Héctor Valladares[53]. Así prosiguen los artículos hasta su fin en la página 153. Solo para adelantar otro campo de investigación de los períodos sucesivos, el siguiente es el de Jacobo Pasmanik como Director entre 1962 y 1964, donde hubo transcurrido tres y cuatro años de vacío editorial, su primer volumen muestra un estilo cabalmente diferente, cuyos detalles quedarán para otro momento.

Solo hasta 1958, otro hito importante para el país es la creación de las Mutuales de Seguridad para la protección de trabajadores contra riesgos y accidentes en el trabajo. Pero no hubo otros cambios notables más allá de la Modificación del decreto No 615 de 1956 del Ministerio de Salud Pública y Previsión Social, promulgada en agosto y publicada en octubre de 1958, junto con la de la Ley 12.988 en septiembre. Egresa el primer curso de Auxiliares de Enfermería en el país. Se incendia una parte de las dependencias de la Sección de los Locos del Hospital de la Caridad en Iquique. Por solo nombrar algunos.

CONCLUSIÓN

     Ha quedado patente la influencia que las Sociedades de Especialidad pueden ejercer sobre el colectivo humano de un país si sus actividades son ambiciosas y están correctamente dirigidas e irradiadas, los nexos también son fundamentales. Por espacio, no hemos podido profundizar en la geografía humana que formó parte de SONEPSYN, pero sus esfuerzos aquí brevemente señalados permiten corroborar que fueron los profesionales médicos más destacados en sus especialidades en el siglo XX chileno, o al menos los más públicos. Tampoco ha sido posible profundizar en los contenidos de los artículos, lo que nos habría revelado una interesante historia de las mentalidades e ideas académicas. El contexto histórico, político, socioeconómico, coyuntural y médico nos permitió ahondar en el porqué de la iniciativa que motivó la creación de la revista y su carácter como dispositivo cultural; esta se inscribe como órgano fundamental en la ‘Historia de los Impresos Médicos’ de nuestro país entre 1947 y 1958. Sigue ocupando un lugar preponderante y ha sido cuna de cientos de publicaciones que han cruzado todo el mundo. Hoy se debe citar como Rev Chil Neuro-Psiquiat, cuenta con Consejo Editorial Nacional e Internacional. La versión impresa posee el ISSN 0034-7388 y la versión electrónica el ISSN 0717-9227. Los trabajos son revisados por pares expertos (peer review). Su audiencia son los médicos especialistas, otros médicos, profesionales de la salud, investigadores, académicos y estudiantes.

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA

FUENTES EN ARCHIVO BIBLIOTECA NACIONAL.

1) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo I, Año 1, N.º 1. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía. Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago. Director: Dr. Isaac Horwitz. Edición dedicada a las actas de la tercera reunión de las jornadas neuro-psiquiátricas nacionales. Prensas de la Universidad de Chile (Santiago – mayo de 1947)”.

2) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo I, N.º 2, 3 y 4. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, de la Clínica Neurológica Universitaria del Prof. Hugo Lea-Plaza y del Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología y Clínica Universitaria Extraordinaria de Neurocirugía del Prof. Alfonso Asenjo. Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago. Director: Dr. Isaac Horwitz. Editorial Universitaria S. A.: Prensas de la Universidad de Chile (Santiago – marzo de 1948)”.

3) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo II, N.º 1. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, de la Clínica Neurológica Universitaria del Prof. Hugo Lea-Plaza y del Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología y Clínica Universitaria Extraordinaria de Neurocirugía del Prof. Alfonso Asenjo. Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago. Director: Dr. Isaac Horwitz. Edición dedicada a las Actas de la Cuarta Reunión de las Jornadas Neuro-Psiquiátricas Nacionales. Editorial Universitaria S. A.: Prensas de la Universidad de Chile (Santiago – junio de 1948)”.

4) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo II, N.º 2. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, de la Clínica Neurológica Universitaria del Prof. Hugo Lea-Plaza y del Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología y Clínica Universitaria Extraordinaria de Neurocirugía del Prof. Alfonso Asenjo. Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago. Director: Dr. Isaac Horwitz. Edición dedicada a las Actas de la Cuarta Reunión de las Jornadas Neuro-Psiquiátricas Nacionales. Editorial Universitaria S. A., Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago – agosto de 1948 e impreso en 1949)”.

5) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo III, N.º 1. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, de la Clínica Neurológica Universitaria del Prof. Hugo Lea-Plaza y del Instituto Central de Neurocirugía y Neuropatología y Clínica Universitaria Extraordinaria de Neurocirugía del Prof. Alfonso Asenjo. Órgano de Información del Manicomio Nacional y de la Sección de Laborterapia del Hospicio de Santiago. Director: Dr. Isaac Horwitz. Editorial Universitaria S. A., Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago – agosto de 1950)”.

6) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo III, N.º 2. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Isaac Horwitz. Editorial Universitaria S. A., Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago – diciembre de 1954)”.

7) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo III, N.º 3. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Isaac Horwitz. Editorial Universitaria S. A., Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago – diciembre de 1954)”.

8) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo IV, N.º 1. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Isaac Horwitz. Editorial Universitaria S. A., Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago – enero de 1955)”.

9) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo IV, N.º 2-3. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Gustavo Mujica Cervantes. Editorial Universitaria S. A. —Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago, mayo-noviembre de 1955, impreso en 1956)”.

10) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo V, Año 1957. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Gustavo Mujica Cervantes. Editorial Universitaria S. A. —Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago, Año 1957, impreso en 1958)”.

11) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo I-II, Año 1958. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Gustavo Mujica Cervantes. Editorial Universitaria S. A. —Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago, 1958)”.

12) Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría (Portada). Tomo II, Año 1958. “Archivos de la Sociedad Chilena de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía, Órgano de Información del Hospital Psiquiátrico. Director: Dr. Gustavo Mujica Cervantes. Editorial Universitaria S. A. —Ricardo Santa Cruz 747 (Santiago, impreso en 1959)”.

FUENTES DIGITALIZADAS DE REV CHIL NEURO-PSIQUIAT.

13) Escobar, Enrique, “Carlos Sazié Heredia, segundo profesor de neurología y enfermedades mentales en Chile (1852-1921). Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.39: 2 (2001): 165-166.

14) Escobar, Enrique, “Nota Histórica: Augusto Orrego Luco (1848-1933)”, Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.40: 1 (enero 2002), sin numeración.

15) Enrique Escobar, “Nota Histórica: Joaquín Luco Arriagada (1870-1945)”, Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.40: 2 (abril 2002), sin numeración.

16) Escobar-Miguel, Enrique, “José Ramón Elguero del Campo (1819-1877), Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.38: 2 (2000): 131-132.

17) Mariategui, Javier, “Prensa Psiquiátrica Latinoamericana”, Revista de Neuro-Psiquiatría. Vol.63 (2000): 138-152.

18) Stucchi-Portocarrero, Santiago, “Cien años de la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas”, Rev Neuropsiquiatr. Vol.81: 4 (2018): 270-278.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS.

19) Escobar, Enrique y Eduardo Medina. “Jerónimo Letelier Grez: Primer director médico de la Casa de Orates y organizador de la asistencia psiquiátrica nacional”. En De Casa de Orates a Instituto Psiquiátrico. Antología de 150 años, editado por Dr. Eduardo Medina Cárdenas, Dr. Enrique Escobar Miguel y Dr. Mario Quijada Hernández, 138-146. Chile: Ediciones Sociedad Chilena de Salud Mental, 2002.

20) Escobar-M., Enrique. “La primera revista chilena de Psiquiatría, Neurología y Medicina Legal”. En De Casa de Orates a Instituto Psiquiátrico. Antología de 150 años, editado por Dr. Eduardo Medina Cárdenas, Dr. Enrique Escobar Miguel y Dr. Mario Quijada Hernández, 147-151. Chile: Ediciones Sociedad Chilena de Salud Mental, 2002.

21) Escobar-Miguel, Enrique, “Dr. Oscar Fontecilla Espinoza (1882 – 1937)”. Psiquiatría y Salud Mental. Vol.XXIV: 3 – 4 (2007): 129-131.

22) Medina-C., Eduardo. “Panorama institucional de la Psiquiatría Chilena”. En De Casa de Orates a Instituto Psiquiátrico. Antología de 150 años, editado por Dr. Eduardo Medina Cárdenas, Dr. Enrique Escobar Miguel y Dr. Mario Quijada Hernández, 96-114. Chile: Ediciones Sociedad Chilena de Salud Mental, 2002.

23) Pallavicini, Julio. “Semblanza del profesor Oscar Fontecilla Espinoza (1882-1937)”. En De Casa de Orates a Instituto Psiquiátrico. Antología de 150 años, editado por Dr. Eduardo Medina Cárdenas, Dr. Enrique Escobar Miguel y Dr. Mario Quijada Hernández, 83-90. Chile: Ediciones Sociedad Chilena de Salud Mental, 2002.

24) Pita-González, Alexandra y María del Carmen Grillo, “Una propuesta de análisis para el estudio de revistas culturales”, RELMECS. Vol. 5: 1 (junio 2015): 1-30.

WEB/TEXTO DIGITAL (URL).

25) Forascepi-Crespo, Constanza. “Chile: nuevos desafíos sanitarios e institucionales en un país en transición”. Rev Panam Salud Publica, Vol. 42: e137 (2018). En: https://doi.org/10.26633/RPSP.2018.137 (Consultado el 26-6-2023)

26) Memoria Chilena: Biblioteca Nacional de Chile.  “La Salud Pública en Chile (1910-1950)”, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-707.html#presentacion (Consultado el 26-6-2023)

27) Ministerio de Salud de Chile (MINSAL). “Hitos de la Salud Chilena”. https://www.minsal.cl/hitos-de-la-salud-chilena/ (Consultado el 27-6-2023).

28) SONEPSYN. “Quiénes somos”. Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurología. https://www.sonepsyn.cl/web/sitio.php?id=56 (Consultado el 26-6-2023)


NOTAS Y CITAS

[1] SONEPSYN, “Quiénes somos”, https://www.sonepsyn.cl/web/sitio.php?id=56

[2] Enrique Escobar Miguel, “José Ramón Elguero del Campo (1819-1877), Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.38: 2 (2000): 131-132.

[3] Enrique Escobar, “Carlos Sazié Heredia, segundo profesor de neurología y enfermedades mentales en Chile (1852-1921), Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.39: 2 (2001): 165-166.

[4] Enrique Escobar, “Augusto Orrego Luco (1848-1933)”, Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.40: 1 (enero 2002), sin numeración.

[5] Enrique Escobar, “Joaquín Luco Arriagada (1870-1945)”, Rev Chil Neuro-Psiquiat. Vol.40: 2 (abril 2002), sin numeración.

[6] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo I, N.º 2, 3 y 4 (marzo 1948): 250.

[7] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Año 1, N.º 1 (mayo 1947): 8-9.

[8] Así se menciona en toda “Información General” al inicio de los ejemplares modernos de la revista.

[9] “Tomo I – N.º 2, 3, 4”, 21.

[10] Memoria Chilena: Biblioteca Nacional de Chile, “La Salud Pública en Chile (1910-1950)”, http://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-707.html#presentacion

[11] Ministerio de Salud de Chile (MINSAL), “Hitos de la Salud Chilena”, https://www.minsal.cl/hitos-de-la-salud-chilena/

[12] Enrique Escobar, “La primera revista chilena de Psiquiatría, Neurología y Medicina Legal”, en De casa de Orates a Instituto Psiquiátrico. Antología de 150 años, ed. Dr. Eduardo Medina, Dr. Enrique Escobar y Dr. Mario Quijada (Ed. Sociedad Chilena de Salud Mental, 2002): 147-151; Enrique Escobar y Eduardo Medina, “Jerónimo Letelier Grez: Primer director médico de la Casa de Orates y organizador de la asistencia psiquiátrica nacional”, Casa Orates, 141.

[13] Enrique Escobar Miguel, “Dr. Oscar Fontecilla Espinoza (1882 – 1937)”, Psiquiatría y Salud Mental. Vol. XXIV: 3 – 4 (2007): 130; Javier Mariategui, “Prensa Psiquiátrica Latinoamericana”, Revista de Neuro-Psiquiatría. 63 (2000): 142-143; Enrique Escobar, “Medicina Legal”, 150.

[14] Véase sobre la misma: Santiago Stucchi-Portocarrero, “Cien años de la Revista de Psiquiatría y Disciplinas Conexas”, Rev Neuropsiquiatr. Vol.81: 4 (2018): 270-278.

[15] Mariategui, “Prensa”, 143; Escobar, “Dr. Oscar Fontecilla”, 130.

[16] Mariategui, “Prensa”, 143, nota **; Julio Pallavicini, “Semblanza del profesor Oscar Fontecilla Espinoza (1882-1937)”, Casa Orates, 83; Escobar, “Dr. Oscar Fontecilla”, 130.

[17] Eduardo Medina C., “Panorama Institucional de la Psiquiatría Chilena”, Casa Orates, 108.

[18] Alexandra Pita González y María del Carmen Grillo, “Una propuesta de análisis para el estudio de revistas culturales”, RELMECS. Vol. 5: 1 (junio 2015): 1-30.

[19] “Año 1 – N.º 1”, 1-184.

[20] “Año 1 – N.º 1”, 6.

[21] “Año 1 – N.º 1”, 8.

[22] “Año 1 – N.º 1”, 9.

[23] “Año 1 – N.º 1”, 19.

[24] “Año 1 – N.º 1”, 33-34.

[25] “Año 1 – N.º 1”, 23.

[26] “Año 1 – N.º 1”, 101.

[27] “Tomo I – N.º 2, 3 y 4”, 189-440.

[28] “Tomo I – N.º 2, 3 y 4”, 189.

[29] “Tomo I – N.º 2, 3 y 4”, 189.

[30] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo II, N. º1 (junio 1948): 1-315.

[31] “Tomo II – N. º1”, 3-4.

[32] “Tomo II – N. º1”, 5 y sigs.

[33] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo II, N.º 2 (agosto 1948): 313-411.

[34] “Tomo II – N.º 2”, 313-315.

[35] Constanza Forascepi Crespo, “Chile: nuevos desafíos sanitarios e institucionales en un país en transición”, Rev Panam Salud Publica, 2018; 42: e137. En: https://doi.org/10.26633/RPSP.2018.137

[36] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo III – N.º 1 (agosto de 1950): 1-264.

[37] “Tomo III – N.º 1”, 3.

[38] “Tomo III – N.º 1”, 4.

[39] “Tomo III – N.º 1”, 258-263.

[40] Por citar un solo ejemplo, en el Tomo I (marzo de 1948 – Números 2, 3 y 4), en la sección Informaciones de la Memoria del presidente correspondiente al año 1954: Dr. Octavio Peralta V., da cuenta que la publicación del 1º y 2º tomo de la Revista de ese año pudo realizarse por fondos obtenidos desde la Universidad de Chile, lo cual ascendió a la suma de $300.000; además sobre la “valiosísima contribución” del actual Ministro de la Salud Pública Dr. Sergio Altamirano que hizo posible conseguir un premio de 1.000 dólares de la firma Chasz-Pfizer para el mejor trabajo presentado en la Sociedad durante el año 1955; en la tanto a la distribución monetaria de este último, un 30% se dedicó a la mantención del órgano de publicidad de la Sociedad (pp. 456-457). Únicamente con esta evidencia conocemos que para financiar las publicaciones se adjudicaron fondos de concursos públicos, asimismo obtuvieron premios en dinero por sus contribuciones en las distintas áreas.

[41] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo III, N. º2 (diciembre 1954): 267.

[42] “Tomo III – N. º2”, 267.

[43] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo III, N.º 3 (diciembre 1954): 358-360.

[44] “Tomo III – N. º3”, 455-457.

[45] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo IV, N.º 1 (enero 1955): 3.

[46] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo IV, N.º 2 y 3 (mayo-noviembre 1955): 215.

[47] “Tomo IV – N.º 2 y 3”, 215.

[48] “Tomo IV – N.º 2 y 3”, 407-209.

[49] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo V (1957-1958): 3

[50]RNP Tomo V”, 6-7.

[51] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo I-II (1958): 1-147.

[52] “Revista Chilena de Neuro – Psiquiatría”, Tomo II (1958-1959): 4-7.

[53]RNP Tomo II (1958-1959)”, 8-9.

Autor: Psi. CoAV. Dpl. Mg. Felipe I. De Lucas Arellano

Subido a este sitio: 07 – 08 – 2023

***Cuando no hay sangrías es porque la página no lo permite.

Momias Chinchorro: Momias Rojas

Momias Chinchorro: Momias Rojas

Momias Chinchorro: Momias Rojas Aunque también son bastante complejas, son técnicamente un poco más simples que las momias negras. Para realizar este estilo, los preparadores Chinchorro hacían incisiones en los hombros, ingle, rodilla y tobillos con el objeto de...