«Fotografía y dictaduras: estrategias comparadas entre Chile, Uruguay y Argentina” de Cora Gamarnik – Resumen

“Fotografía y dictaduras: estrategias comparadas entre Chile, Uruguay y Argentina” – Cora Gamarnik[1]

Felipe De Lucas A.

13 – 11 – 2023

Este artículo realiza un análisis comparativo de algunos de los usos de fotografías de prensa de parte de las dictaduras de Chile, Argentina y Uruguay, también muestra los intentos por combatirlas a partir de las acciones y fotografías de algunos grupos de reporteros gráficos. La hipótesis refiere a que las tres dictaduras compartieron una misma estrategia comunicacional, mediante un plan que combinaba la propaganda dictatorial guiada por actores militares expertos en “acción psicológica”, asimilándolo a un “Plan Cóndor”. La valentía y acción constante de los reporteros gráficos logró forjar una herramienta para enfrentar ese discurso visual dominante, “lograron componer una actitud vital capaz de expresar el conflicto y la diversidad de sociedades a las que se había intentado disciplinar, amedrentar y homogeneizar”.

     Dichas dictaduras militares desarrollaron una amplia política oficial en imágenes que incluyó el uso del cine, la televisión y la fotografía de prensa, cuyas similitudes permiten inferir que compartieron una misma estrategia y planificación. Sus planes buscaron separar dos mundos: uno antiguo y otro actual, junto con el intento de concientizar a las poblaciones de que el marxismo solo los había llevado a la ruina, y que el accionar dictatorial reflejaba y justificaba la salvación: esta visión fue impuesta a la fuerza, es la instalación de un nuevo discurso, para ello se utilizaron fotografías de prensa en distintos medios.

     Otro modus operandi de las dictaduras fue directamente amedrentar, secuestrar, desaparecer y asesinar tanto a fotógrafos como reporteros y periodistas, además clausuraron, expropiaron e intervinieron sus medios de expresión. La autora nos señala que dicha “acción psicológica” seguía los lineamientos de documentos secretos de las juntas militares: en Chile se hallaron los Documentos del Miedo, caratulados como “Secretos”, “Confidenciales” y “Reservados”, en donde se planificaba paso a paso y de manera explícita el diseño de un plan de penetración psicológico masivo para destruir la doctrina marxista. Estos fueron escritos entre 1973 y 1974, sus autores pertenecían al Departamento de Psicología de la Dirección de Relaciones Humanas bajo la dirección de Hernán Tuane Escaff. Promovían la utilización de formas sencillas para penetrar en la masa, el uso de frases cortas e ideas claras, imágenes simples y repetidas.

     Estos protocolos se condicen, por ejemplo, con el libro de fotografías titulado Chile: Ayer y Hoy (1975), realizado por una editorial expropiada por la dictadura, donde se evidencian las clásicas dicotomías nacionalistas. Una coincidencia cabal es que en Uruguay existe un libro sumamente similar, lo que reafirma la hipótesis de que estas dictaduras y sus textos reservados de dominación psicológica de masas tenían un plan estructurado en común antes y después de los golpes de Estado. Dicho suplemento especial de 12 páginas se titula Uruguay: Ayer y Hoy (1975), teniendo la misma intención gráfica y estructura que el libro chileno.

     En Chile se publican otros libros: El Libro Blanco del cambio de gobierno en Chile, La experiencia socialista chilena. Anatomía de un fracaso y el folleto Tres años de destrucción (los tres publicados en 1973, inmediatamente después del golpe del 11 de septiembre), estos relacionan al gobierno de la Unidad Popular con el terror, la violencia, la escasez, la angustia y el peligro de muerte. En los otros dos países se produce la misma situación: en Argentina la revista Gente publica a poco más de un mes del golpe, un número especial titulado 25 de mayo de 1973-24 de marzo de 1976. Fotos-Hechos. Testimonios de 1035 Dramáticos días, definiendo el período predictatorial como un capítulo negro de la historia de Argentina. Las tres dictaduras coincidieron también en el diseño de campañas que tenían por objetivo “mejorar” su imagen, con la intención explícita de contrarrestar campañas de denuncia que los exiliados comenzaban a desarrollar en el exterior.

     Para contrarrestar este panorama, surge la fotografía como arma de contrapoder a partir de la acción de reporteros y fotógrafos: gracias a ellos contamos tanto en Chile como en Uruguay y en Argentina con imágenes del mismo día del golpe y de los días siguientes, las cuales tuvieron que ser escondidas y defendidas a riesgo de la propia vida. Una fotografía notable es la de Orlando “Chico” Lagos sobre los últimos momentos con vida de Allende; de igual modo, Héctor “Puchi” Vázquez en Argentina y Aurelio González en Uruguay tomaron fotografías durante los primeros días de los golpes de Estado de sus países. También tenemos a nuestro acceso imágenes de las primeras búsquedas de los desaparecidos tanto en Chile como en Argentina: es el caso de las fotos de Luis Navarro, fotógrafo de la Vicaría de la Solidaridad de Chile, quien tomó las fotos en los hornos de Lonquén en 1978, y de las fotos de numerosos reporteros que documentaron las acciones de las Madres de Plaza de Mayo y otros familiares en Argentina, desde sus primeros años de búsqueda.

     A su vez, los fotógrafos de prensa durante 1982 y 1983 en Chile y Argentina, comienzan a exhibir las escenas de represión que se sucedían en las calles, en las primeras manifestaciones públicas masivas contra las dictaduras, esas fotos que hacían visible lo que las dictaduras habían ocultado llegaban de múltiples maneras al exterior. Desde entonces se inició una represión pública dirigida especialmente a los fotógrafos: comenzaron a ser detenidos, golpeados, varios fueron heridos con balas de goma, innumerables veces rompieron o robaron sus cámaras y/o velaron los rollos. Este accionar policial sistemático permite inferir, dice Gamarnik, la existencia de órdenes específicas de represión hacia este grupo profesional particular. Pese a ello, estos fotógrafos demostraron que era posible vencer la censura por medio de la creatividad y de nuevos lenguajes visuales, fueron capaces de poner en duda la visión que los medios imponían como única mirada disponible. Su labor se transformó en un imaginario visual desafiante del poder. De tal manera configuraron un espacio público diferente, contrario al régimen, como efecto de la construcción de una identidad grupal que posibilitó la participación de otros sectores de la cultura en redes de espacios colectivos.

Referencias bibliográficas

Gamarnik, Cora. “Fotografía y dictaduras: estrategias comparadas entre Chile, Uruguay y Argentina”. Nuevo Mundo Mundos Nuevos (en línea), Images, mémoires et sons (2012).


NOTAS

[1] Cora Gamarnik, “Fotografía y dictaduras: estrategias comparadas entre Chile, Uruguay y Argentina”, Nuevo Mundo Mundos Nuevos (en línea), Images, mémoires et sons (2012), https://journals.openedition.org/nuevomundo/63127

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