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a l.’.g.’.d.’.s.’.a.’.d.’.l.’.m.’.
Ordo ab chaos Deus meumque ius

S.’. Col.’. Jerusalem No.’. 1

MEMORIA DEL CUARTO GRADO
Zerbal (18°)
9 de febrero de 2022 E:. v:. / 14 de MEKHEIN, año 3313 E:. de la L:.
INTRODUCCIÓN
En este documento se presenta mi memoria del Cuarto Grado de la Francmasonería. Aquí se abordarán de manera sucinta ciertos temas sobre filosofía del grado, cuyo centro rector son deberes y los objetivos tanto exotéricos como esotéricos que le corresponden al M:.S:.
No son muchas las fuentes en castellano que nos pueden entregar información sobre el grado, además muchas de ellas no son fácilmente accesibles. El material a nuestro alcance es limitado pero no escaso, aunque eso no debería ser un impedimento para un I:. H:., porque éste al servirse de la ciencia matriz y también de los rituales de distintas obediencias podrá elaborar una adecuada síntesis, la cual será alimentada por su interpretación y experiencia.
Uno de los aportes filosóficos de cada M:. S:. contribuye en reafirmar la cadena de conexión entre todos los conocimientos, elementos, componentes, reminiscencias y símbolos, todo es reunido por una conciencia profunda y ordenadora. Allí en las capas más subterráneas de la mente y del espíritu todos los arquetipos se relacionan, es la mente racional, intelectiva e intuitiva la que puede expresarlos en lenguaje, modelos explicativos, teóricos o artísticos.
Nosotros tenemos a nuestra disposición todos esos elementos emblemáticos en nuestro fuero interno, son los arquetipos primordiales, culturales y antiquísimos. Todos estos tesoros pueden ser experimentados e incluso ser visualizados a través de la meditación, lo que corresponde vitalmente a este grado. Pero también ocurre otro fenómeno, el hecho de que los símbolos también se manifiestan bajo distintas máscaras y rostros en nuestra vida concreta, allá afuera del templo, en forma de acontecimientos que debemos enfrentar con la sabiduría de un maestro preparado. El significado de estos símbolos está adaptado masónicamente (aunque sabemos que una parte de ellos, lo mismo con la forma de explicarlos, son una contribución exclusiva de nuestra orden), pero cada hermano tiene la misión de investigar y dar solución a posibles vacíos que surgen naturalmente producto de los siglos. Este es un grado filosófico, por ello el masón debe entrar activamente en la discusión filosófica; pertenece ahora a la Masonería roja que abarca los grados 4° a 18°.
Este trabajo (aquí se llaman tablas o columnas de piedra) no será simbólico como es habitual, sino un trabajo de reflexión. Para ello se revisaron al menos tres rituales de distintas obediencias y otras fuentes bibliográficas.
DEBERES Y OBJETIVOS DEL M:. S:.
Todo grado dentro de la escala de ascensión masónica posee deberes, asimismo objetivos tanto externos como internos, es decir, exotéricos y esotéricos. Esto porque el trabajo masónico implica la transformación interna por medio del acercamiento a la espiritualidad, la meditación, la filosofía moral, el estudio de la historiografía cultural y civilizaciones antiguas, con ello del simbolismo, arte, mitología, cultos mistéricos, entre otros. Una antigua maestra de nuestra orden me comentó en mi ceremonia de ascenso hace casi cuatro años que el M:.S:. puede estudiar teóricamente hasta el octavo grado, el de Intendente de los Edificios, por ello admito que me permití ligeramente algunos de esos estudios. El cuarto grado faculta una penetración más profunda en lo que se podría denominar ‘filosofía general’, pero más específicamente en la del tipo iniciática, esto como resultado de pertenecer ahora a la escuela secundaria o a la universidad masónica, por hacer una analogía con las Logias Capitulares de Perfección (encontrándome ahora en el 2do nivel, Clase o Serie; siendo el 4° el primero de los gr:. Inefables o Sublimes). Pese a la reflexión anterior, es más profundo que eso, la masonería a formado su propia filosofía y es deber de todo H:. que avanza en la senda interiorizarse con cada uno de los grados, incluso con los que no se practican ritualmente en nuestro país y se otorgan por “comunicación”.
Por otra parte, ya poseemos una interiorización filosófica tradicional desde el grado de aprendiz al estudiar cosmogonía, lo mismo con el de compañero al estudiar a los sabios bienhechores de la humanidad, por citar un par de ejemplos (aun cuando la Mas:. en su totalidad es una escuela de filosofía). Retomando con lo que nos corresponde, los símbolos que se nos presentan en este cuarto grado tienen un carácter sumamente profundo en relación a las dimensiones del alma y del espíritu, pero también comprenden una visión del rol que el M:. S:. debe cumplir en sociedad, o en su ciudad como decían los antiguos filósofos, que gran importancia le daban al rol del ciudadano, también esto abarca los quehaceres en su propio trabajo cotidiano y grupos humanos en los que tiene participación. Por ello, no es solo la conciencia, sino también la Justicia el objetivo de sus estudios, ya profundizaré en eso.
“En la última Iniciación penetrasteis los secretos de la materia; visteis que la aparente destrucción de la materia, que constituye nuestro cuerpo, no arrastraba la del pensamiento, antes por el contrario, renacía con mayor vigor porque la verdad nunca muere. Así, se dice que el velo que cubría los misterios del Templo se rasgó al lanzar el Nazarita su último suspiro, y que de los miembros palpitantes de la civilización se levanta el espíritu de Redención que debe salvarnos”. (Orad:. en Ritual del R:. E:. A:. A:.)
La concientización sobre el importante rol que el masón debe cumplir en el mundo pasa desapercibida muchas veces, eso debe remediarse: una vez adquirida la maestría del tercer grado es necesario llevar lo aprendido en la Orden al nivel práctico, es decir, al campo real de las manifestaciones fenoménicas y las relaciones interpersonales, sean iniciáticas como profanas. Sea cual sea el lugar que ocupemos en la vida relacional debemos actuar conscientemente como masones, pero manteniendo el secreto de nuestra condición iniciática, aunque esto queda a elección de cada H:. (puesto que algunos cuentan su filiación y otros prefieren ocultarla, eso sí, nunca debemos decir que otro H:. es masón). Debemos desempeñar nuestros principios diariamente en el puesto profano que tengamos el honor de ocupar, irradiando los misterios de la Luz Masónica a las personas con quienes nos relacionamos, solo así podremos construir el edificio social. Todas las situaciones que se cruzan en nuestro camino podrán ser útiles a la obra, formando en su conjunto aquella esplendorosa construcción que tenemos por misión. El masón es el pilar, la sociedad es lo que sostenemos.
Entonces, en relación con todo lo anterior y a mi parecer, el M:. S:. debe también penetrar en los misterios de la ‘psiquis social’, del alma colectiva de las distintas culturas y regiones del mundo, sea del pasado como de nuestro presente, para poder visualizar el ejercicio activo del espíritu a través de su desenvolvimiento enigmático en las distintas áreas del funcionamiento de la vida, en los gobiernos, en los estados, en los grupos humanos, en el individuo único, juzgando como un historiador y obteniendo lo mejor para su filosofía.
A continuación, me referiré a los objetivos del cuarto grado bajo esta óptica, para eso tomé la lista que comúnmente se cita en manuales y portales de Internet, pero desarrollada con mis propias palabras.
OBJETIVOS EXOTÉRICOS (EXTERNOS, SOCIALES)
El historiador e I:. H:. Eloy Reverón (2000, pp. 68-69) explicó en una revista masónica que el cuarto grado que nos corresponde, además de estar dedicado al estudio de la conciencia lo está también al de las ciencias jurídicas. El despertar de la conciencia, la percepción de la chispa eterna de la vida nutrida por la fuerza vital de la esencia y la existencia humana será la expresión de la conciencia social, en el sentido de despertar el cumplimiento de los deberes y derechos del ciudadano mediante el conocimiento de la ley.
Siguiendo la idea de Reverón, esta propiedad del espíritu humano deberá estar comprometida con la naturaleza divina, la justicia con la disposición de las leyes divinas o de la madre naturaleza, las cuales deberán derivarse en leyes de gobierno para forjar la conciencia jurídica. Así, al construir un Estado, o definir su estructura mediante un proceso constituyente, deberá provenir toda inspiración de los conocimientos de esos aspectos básicos e indispensables para obrar en armonía como clave para la vida en sociedad.
Esta concepción jurídica del grado se implica en que el M:. Apro:. es portador de una llave que lo coloca, como sabemos, en la experiencia del santuario interno, por ello en un estado de percepción directa del conocimiento primordial, allí descubrirá los principios necesarios para vivir armónicamente en sociedad proclamando la ley moral y valórica, siendo fiel a su patria y al presidente de la república en ejercicio. El masón debe adecuarse tanto a las leyes divinas como a las leyes de los hombres, pero en el caso de éstas últimas leyes, lo hará solo a las que velan por la justicia, la paz y el progreso social, porque el masón no se servirá de ninguna imposición irracional e injusta, en ese caso velará por estimular la imaginación de las masas, construyendo un cambio radical hasta que en su nación se manifiesten las normas más perfectas y equitativas para todos los grupos que la componen.
“No forjareis ídolos humanos para actuar ciegamente bajo su impulso, sino que decidiréis por vos mismo acerca de vuestras opiniones y acciones. No tomaréis las palabras por las ideas y os esforzaréis siempre por descubrir la idea bajo el símbolo. No aceptaréis lo que no comprendéis y no juzguéis verdadero.” (T:. V:. P:. M:., Sob:. San:. de Argentina, véase R:. N:. Mexicano, p. 32)
1) Estudiar el funcionamiento de la conciencia humana:
Este es el objetivo principal del cuarto grado, todo su simbolismo, alegorías, metáforas, discursos y ritos nos llevan al conocimiento del mundo interior. Primeramente, todo iniciado debe comprender el funcionamiento de su mente, de lo contrario, ésta podría dominarle, sobre todo sí se encuentra influenciada por el deseo, la pasión o el instinto desmedido. La mente se puede comprender desde distintas perspectivas, es diferente observar su funcionamiento en el occidente como en el oriente del mundo; a su vez, tiene distintas interpretaciones según escuelas más específicas. Independiente de lo anterior, muchas de esas escuelas admiten que la mente es realmente el alma, así lo reconoce la medicina contemporánea, y es la conciencia un atributo o herramienta de la misma, recordemos el grado de compañero al estudiar las cinco facultades del alma (conciencia, pensamiento, inteligencia, voluntad, libre albedrío).
Es curioso que se considere comúnmente a este objetivo dentro de los exotéricos, puesto que más parece un objetivo interno, subjetivo, inductivo e incluso de carácter esotérico si agregamos elementos más espectaculares a esa búsqueda de la comprensión de su mecanismo. Pero si lo enfocamos desde una visión externa decimos que todo M:. S:. tiene primero la misión de estudiar su propia mente, así podrá analizar detenidamente las importantes cualidades que posee, el universo es mental como dice el axioma hermético. Si el iniciado comprende, descubre y domina su mente, podrá dominarse a sí mismo, eso es una realidad, pero seguidamente a eso podrá además guiar a los otros. Aquí se encuentra la clave de los maestros de todas las disciplinas de transformación espiritual, sumo a los yoguis y gurús de los sikh, entre otros, porque el proceso de construir un “astral fuerte” implica una mente fuerte ante las adversidades tanto internas como externas. La práctica logra que la mente sea un receptáculo de los arquetipos más sublimes, transformándose en un instrumento para conseguir sus metas más elevadas. En la mente, pero también en el corazón, se encuentra el Altar, pero la razón, la conciencia y la inteligencia nos permiten utilizarlo adecuadamente.
Una vez estudiado el aspecto metafísico de su ser a través de la composición de su mente, puede el H:. especular sobre el puente entre lo material y lo inmaterial, lo denso y lo sutil, o sea, entre su cerebro y su mente, hondo debate de la filosofía que pertenece también a la medicina y ahora a la neurociencia. En segundo lugar, desde allí podrá reflexionar en la conciencia como facultad o herramienta al servicio de sí mismo y de los otros. Con todo lo recién dicho, la Mas:. es una escuela que busca formar maestros, pero eso significa que busca formar individuos que puedan dirigir correctamente los pensamientos de las masas, pero este tema queda muchas veces en el tintero de nuestras enseñanzas, quizás por miedo o humildad, en Egipto se representaba al maestro con el rostro de un perro cuidador de rebaños, asimismo el maestro masón es un cuidador y un ente ordenador del rebaño de su sociedad.
Esta facultad desarrollada nos lleva a dominar lo social, a ser entes activos en las decisiones colectivas, nuestra opinión podrá generar cambios profundos si es bien utilizada, si está correctamente proyectada. El trabajo con el alma permite dominar la pasión, logra que la mente no se vea envuelta en el error y que la conciencia trabaje en beneficio del cosmos. El M:. S:. ha avanzado en la senda: ahora tiene la posibilidad de encontrar el lado más místico, maravilloso y profético de la mente. La meditación le permitirá formarse como un maestro completo, situado en el espíritu, y eso le dotará de justicia, claridad, bondad, ingenio, entre otras virtudes que podrá verter en su entorno directo.
Las personas están receptivas a la luz del maestro, sea cual sea la denominación que le demos a este rol según las culturas, el maestro es siempre un maestro porque ha estudiado, se ha transformado, ha evolucionado y ha aprendido a entregar la Enseñanza. Pero que no olvide que el “sujeto de verdad” debe ser el mismo que el “sujeto de enunciación”, es decir, debemos encarnar firmemente nuestra propia verdad revelada, porque si no somos fieles a ella no lo somos a nosotros mismos, por ende, el mensaje llegará desvirtuado, incorrecto y manchado a las gentes. Debemos ser lo que realmente somos, si creemos en una verdad debemos servir a ella, no podemos faltar a la verdad ni a nuestro juramento, en ese caso habría una discordancia entre la verdad que se porta y la enunciación que generamos.
“Los trabajos [del gr:.] tienen como objetivo demostrar que la Conciencia es la capacidad intuitiva de conocer el bien que debemos hacer y el mal que debemos evitar para la conservación del individuo y de la especie humana. Asimismo, el Grado pone en evidencia cómo la educación profana es capaz de llegar a falsear los instintos sociales que se llaman Honor, Virtud y Justicia. Enseña también que el mundo físico no da a conocer el mundo moral”. (Liturgia de ascensión al 4° del R:. E:. A:. A:.)
Luego de pasar por la Escuadra y el Compás, el maestro embalsama el Corazón de Hiram Abí para que el Amor a la Humanidad que le inflamaba le sirva como modelo y le inspire en sus Virtudes, simultáneamente descubre el misterio del Arca de la Alianza y encuentra los fundamentos de la Libertad y de la Fraternidad por medio de la Justicia, guiada por la Conciencia. El corazón de Hiram está iluminado por las llamas del amor a la Humanidad. Entonces, ahora pasamos al Compás del mismo modo que el geómetra pasa de la línea recta y de los ángulos con los cuales mide la superficie de la tierra, a las grandes curvas y los círculos con los cuales mide el movimiento de los astros (véase: T:. V:. P:. M:., Sob:. San:. de Argentina; R:. N:. Mex:., p. 40).
“Disipadas las tinieblas que confundían la mente al entrar en el obelisco, su corazón renacerá a la esperanza y sentirá que la Justicia es tan real como el pensamiento, y que si está formado de un cuerpo material lleno de necesidades y combatido por pasiones, también tiene la CONCIENCIA para que, fecundada por la Razón, viese en ella al MESTRO SECRETO que la regula y a la que debe el poder moral que la sublima”. (Intr:., R:. E:. A:. A:.)
El Sapientísimo Maestro explica una interrogante clave: ¿Pues no había ya estudiado [el maestro del 3r gr:.] la naturaleza en los Grados anteriores y comprendido sus misterios?, el Introductor responde que la Creación había hablado ciertamente a la Inteligencia, pero el mundo físico no da a comprender el mundo moral: éste se comprende únicamente sometiendo las percepciones a la consulta del MAESTRO SECRETO. Luego retoma su palabra el Sapientísimo para aclarar que, si él nos revela los principios de la Justicia y dirige la inteligencia extraviada por el sofisma, la conciencia es el guía que buscábamos.
“¡No vaciléis más! ¡Abrid el sepulcro de nuestro Respetable Maestro Hiram y sí, como decís, allí se halla el Maestro que dudaba de la realidad de la Virtud, de la JUSTICIA y del PROGRESO, porque tenía ojos y no veía, oídos y no oía, haced entonces que nos traiga la urna de sus cenizas con su CORAZÓN EMBALSAMADO para que se inspire con su ejemplo y arda en las llamas del Amor Social que le rodean, destruya el error con la Razón y sea digno de tributarle los últimos honores y sea merecedor de reemplazarle entre nosotros!” (S:. M:., R:. E:. A:. A:.)
El estudio de la conciencia es indispensable para que podamos conocernos a nosotros mismos, así como a las bases del deber y del derecho, es lo que justamente constituye el misterio del Grado.
El ser que ocupa el eslabón más evolucionado en la gran cadena zoológica está dotado de facultades especialísimas que lo distinguen del resto: posee inteligencia para comprender su propia existencia y libertad, puede reflexionar, analizar y distinguir el bien del mal y escoger el primero para su felicidad y progreso. Siguiendo los diálogos del S:. M:. o Perf:. M:. como le llamamos nosotros, estas dos grandes facultades, la CONCIENCIA y la INTELIGENCIA deben funcionar en perfecta armonía. La conciencia indica lo que es bueno, lo que es conveniente; pero, en los actos del pensamiento, la inteligencia —esa palanca poderosa, fuerte, violenta y luminosa como el rayo— al ponerse en ejercicio ayuda a la conciencia, analiza el sentimiento, facilita y ennoblece la obra.
Para finalizar el primer objetivo, comento que la Conciencia es la fuente del conocimiento reflexivo, es el mejor y más elocuente auxiliar del hombre porque le traza el camino por el cual puede llegar a ser útil a sus semejantes, labrando su propia dicha. La Inteligencia, en cambio, es la acción combinada de las ideas del hombre, es fuerza reflexiva que determina el albedrío, “Sabéis lo que es la Inteligencia: vais a conocer ahora el REGULADOR SOCIAL” (Orad:., R:. E:. A:. A:.).
Por otra parte, la Justicia es la voluntad de vivir honestamente, de no dañar a otro y de procurar el equilibrio entre el derecho propio y el derecho ajeno. Como dice el S:. M:., no podemos vivir aislados, pues hemos nacido para la sociedad y para ser útiles a nuestros semejantes y a nosotros mismos, debemos procurar ser justos. La Mas:. pide que amemos la justicia, la reverenciemos, caminemos por su vereda y la sirvamos con todo nuestro corazón y alma (véase: R:. N:. Mex:., p. 34). En este camino el M:. S:. debe volver a estudiar el libre albedrío y el instinto.
“El OJO, el jeroglífico del Sol entre los egipcios, y que brilla como aquel en el firmamento, se halla bordado en el centro de la solapa del mandil. Es también emblema de la conciencia humana que vigila nuestros actos, y que como un centinela incorruptible despierta el remordimiento que destroza el corazón del que la ofende”. (Instr:., ibíd.)
“El gran secreto del hombre es el de su Dios oculto, la conciencia humana. Ella es la revelación permanente” (Orad:., Sob:. San:. de Argentina).
2) Buscar que los Maestros adquieran libertad y determinación propia:
El H:. masón en el tercer grado se encontraba perdido entre la escuadra y el compás, lo que se puede interpretar entre la materia y el espíritu. Aún surgían dudas dentro de su conciencia, por ello el rumbo lo extravió, no pudo utilizar los astros internos ni las constelaciones de la noche para guiarse. Pero ahora que ha ascendido al cuarto grado, encuentra en la letra yod la perfecta y más pura manifestación de la divinidad en su propio ser, ese es el punto primero del que toda la existencia material e inmaterial emana. Ahora que el M:. S:. ha comprendido su procedencia, obligaciones y deberes, puede recién actuar con una libertad verdaderamente consciente.
Los misterios de los símbolos imbuidos en el silencio permiten que uno adquiera una mayor responsabilidad sobre lo que se dice y de lo que se hace. La comunión con el mundo interno, con la divinidad que se manifiesta a través de uno mismo, de la naturaleza y del universo permite que se afiance la fidelidad a las virtudes que surgen y son trabajadas en la ‘Bóveda Secreta’ del ser y de la mente, así el iniciado adquiere una madurez espiritual sustancial. Ahora tanto el pensamiento, como la palabra y la acción ejercida dejan de ser ligeros, deben estar dirigidos hacia lo superior, es decir, hacia un ideal que vele por la humanidad y por el cumplimiento de las leyes del cosmos. Desde este plano metafísico puede ahora funcionar en el plano material, conoce el poder del verbo creador a través de la palabra. Con todo podrá exaltar a su orden, la masonería, reparando la errada opinión pública que existe a partir de ciertos individuos o grupos cegados.
3) Combatir el fanatismo y la intolerancia religiosa:
Desde el tercer grado estamos más atentos sobre el riesgo que significa el fanatismo en todas sus formas de manifestación, los masones no estamos exentos de caer en aquel, por ello debemos estar sujetos a una auto-revisión constante. Dentro de lo más profundo del inconsciente, también llamada la región subconsciente, subsisten los tres demonios álmicos que podrán presentarse en varios momentos de nuestra vida, debemos siempre identificarlos con tiempo y erradicarlos de la conciencia (los enemigos del maestro: la ignorancia, la ambición, el fanatismo o la hipocresía). Pero ahora que la misión del masón se ha hecho extensiva hacia lo externo —puesto que con la adecuada comprensión del mundo interno estamos ahora preparados para enfrentar el externo o fenoménico— debemos exteriorizar muchas de nuestras normas, pero bajo el velo del SECRETO, nuestra ciencia solo es permitida de ser conocida por quién haya merecido traspasar el umbral que separa lo físico del Santuario, este es el ingreso del candidato a la masonería filosófica. Incluso algunos dicen que ese secreto también debe ocultarse a los hermanos masones del tercer grado que aún no cruzan la senda hacia la logia capitular.
Debemos también combatir el fanatismo que se encuentra fuera, dejando para la privacidad nuestra calidad de masones, aunque esto siempre queda a preferencia del H:., pero en caso de que decida contar su iniciación, deberá trabajar mucho más por un comportamiento recto, justo y equilibrado, porque la Orden está detrás de aquel y es observado por el ojo panóptico al cual rendimos culto en oriente, esto queda de manifiesto en la solapa del mandil de Cuarto Grado. ¡Cuántos maestros han beneficiado al curso histórico de la humanidad y de los que nunca conocimos su afiliación a alguna orden de virtud!
Retomando la idea, debemos evitar el fanatismo de las organizaciones profanas e incluso de las iniciáticas, donde a veces podemos encontrar irregularidades en el comportamiento. Aquí entra a tono otro punto relevante: el M:. S:. tiene la responsabilidad de observar, cual verdadero espía, el correcto desarrollo de las Logias Azules, éste mantiene en secreto su estatus en la jerarquía y así observa el funcionamiento de todo el proceso ritual, remediará los errores o felicitará los logros en su calidad de maestro SECRETO. Pero, desde luego, esta responsabilidad que tratamos va más allá, se exterioriza al mundo social: en nuestros trabajos profanos debemos mesurar el fanatismo de las personas o grupos con los que tengamos contacto, modificando y refinando las creencias que entorpecen el avance del progreso, lo mismo con la política y las leyes. Todo masón desde la circunferencia en que se mueve debe aplicar este principio exotérico.
El siguiente punto de este objetivo nos permite una reflexión más honda: combatir la intolerancia religiosa. Si bien debemos medir el fanatismo social, llevándolo a decisiones racionales e inteligentes, tampoco y en absoluto debemos suprimir el sentimiento religioso de las gentes. Entre nosotros tampoco debemos hacerlo, sobre todo si el H:. lleva en su interior una masonería del tipo deísta, incluso si atesoramos al racionalismo el objetivo para ambos casos es enfocarnos en la religiosidad de nuestros símbolos más íntimos con discernimiento, así se reconocerá el valor primigenio del componente místico que traspasa el umbral de la mente finita y entra en una de orden infinito. El masón si bien reconoce que las religiones —lo mismo con otras escuelas similares— son producto del genio humano en su esperanza de conocer el mundo de las divinas leyes y causas universales, no tiene el derecho de suprimir la creencia vital de las masas que se afirman de las mismas para su supervivencia.
El no-iniciado no ha encontrado las llaves que lo afirmarán como un sólido tronco ante la tormenta únicamente porque no quiere o no sabe cómo encontrarlas, por ello la religión será su puente con lo sobrenatural, con lo suprasensible. El masón debe respetar eso y solo modificar las conductas que desafían la normalidad o la sana moralidad; pero todos aquellos comportamientos que con raíz religiosa buscan destruir lo edificado en conjunto, quebrantar el orden social, la libertad, la justicia y la vida de los otros, son nuestros enemigos. Por otro lado, el sano sentimiento religioso no es enemigo a nuestras actividades, aunque la masonería tenga una forma diferente de concebir la creencia.
Por último, para el Dr. e I:. H:. Jorge Norberto Cornejo de Argentina, en los cuatro viajes de la ceremonia de recepción se tratan las diferencias y similitudes entre el monoteísmo y el politeísmo, aclarando que ambas concepciones son máscaras para retratar lo inefable; comenta que el monoteísmo se vuelve politeísta inventando ángeles, santos y demonios; el politeísmo se vuelve monoteísta cuando concibe un dios superior a los otros dioses; que el iniciado debe superar ambas tendencias; y remata escribiendo “no le des a dios o a los dioses atributos o vicios humanos, no proyectes en él o en ellos las fantasías que tu imaginación haya concebido”. En el ritual encontramos una reflexión afín:
“De un modo viciosamente explicado, cuando la inteligencia envanecida de su poder deducía juicios prematuros de fugaces impresiones, en nombre de Dios se encendían hogueras, y el linaje humano se destruía creyendo salvarse. Pero cuando de un modo claro y demostrable, o por la abstracción, el hombre se estudió a sí mismo y al mundo, distinguió los efectos de las causas, y los reclamos de la intuición le forzaron a separar el bien del mal, lo cierto de lo falso, lo justo de lo injusto. Ese M:. S:. tiene el nombre de CONCIENCIA HUMANA”. (Sec:., R:. E:. A:. A:.)
4) Lograr celo, fidelidad y constancia. Rectitud, justicia y verdad:
Como bien menciona el título de este objetivo, se debe lograr celo en los trabajos de los M:. S:., esto significa el afán por realizar y dirigir el esfuerzo acertadamente de forma que resulte constructivo en diversos ámbitos, esa pasión masónica es lo que se denomina ‘celo’ comúnmente en nuestras logias. Fidelidad a la orden, a nuestros trabajos en el santuario interno de la conciencia y de la conciencia colectiva, y fidelidad a todos nuestros hermanos masones, independiente de la orden a la que pertenezcan, todos trabajamos por un fin y las diferencias son ilusorias. La constancia es fundamental, de hecho, el que es M:. S:. la ha empleado y por ello se encuentra ahora en la enseñanza capitular e inefable, pero el camino continúa y debe seguir ascendiendo, tal catasterización de los antiguos iniciados que luego pasaban a ocupar su trono en las constelaciones de la noche.
Rectitud, justicia y verdad son palabras que ya hemos tenido ocasión de tocar en trabajos anteriores, pero son principios que el masón no debe olvidar.
Buscábamos un guía que nos ilustrase, para ello hemos entrado en el sepulcro de Hiram y conservado religiosamente sus cenizas, ¿qué es lo que nos ha excitado a rendir tan piadoso homenaje a su memoria?: el sentimiento de veneración y gratitud al Gran Maestro de la Verdad. “Ese sentimiento indica que hay en nosotros algo que nos obliga a respetar a los grandes hombres durante su vida, y a tenerlos presentes para imitarlos después de su muerte, y que también dirige nuestros actos y nos fuerza a dar a cada uno lo que le pertenece” (Orad:., R:. E:. A:. A:.).
“Visitad los sepulcros de los beneméritos de la humanidad, y sentiréis que os circunda el reflejo de lo infinito, y en el aire que se agita, en torno de sus tumbas silenciosas, percibiréis una armonía que, a pesar vuestro, os fascina y quisierais excederlos. Esta intuición del deber que dirige los actos sublimes que a todos arrebatan, guio al hombre de una manera indefinida en los primeros tiempos, por lo cual, hechos de barbarie se veían al lado de los de la abnegación más bella”. (Secr:. ibíd.)
5) Discutir la relación entre el deber y la libertad:
¿El deber es igual a libertad?, ¿la libertad puede desenvolverse sin determinación?, estas preguntas están ligadas. Si no existe ímpetu la libertad es difícil de conseguir, somos libres en cuánto perseguimos un fin, y ese fin debe estar supeditado a nuestros principios, valores y por sobre todo a una ética. La lógica filosófica nos permite diferenciar el idealismo del materialismo y usarlos en beneficio de la humanidad, la patria y la orden. Solo una persona que ha adquirido el conocimiento trascendental que explica —hasta cierto punto— los misterios de su yo, puede alcanzar una verdadera libertad. Existe un concepto errado de lo que es la libertad en el mundo profano, se cree que es no hacer absolutamente nada, lo estático o lo inactivo, creen que no poseer un plan a futuro es lo mismo que libertad; también se confunde con disfrutar perpetuamente, en el placer desmedido, en poseer suntuosos fondos monetarios para poder hacer lo que les plazca. Esto es mucho más amplio, pero se cree muchas veces que la libertad es lo mismo que vivir sin estar sujeto a ninguna responsabilidad. La verdad es que la mayoría se encuentran totalmente dominados por modelos económicos y políticos, están dormidos, con una capucha sobre la cabeza, no pueden discernir, pero creen que viven una vida con libertad.
La libertad es muchas veces trabajo, es la posibilidad de co-construir nuestro destino con las fuerzas invisibles pero sumamente divinas, es adquirir el saber que nos lleva a ayudar al prójimo, esa es una misión que puede liberar al otro, por tanto, así como enseña el grado de compañero con la “religión del trabajo”, realizo esta conexión entre la libertad y el deber, solo se es libre si construimos al unísono con la sociedad una fuerza que permita el progreso, el desarrollo de la o las naciones de nuestro territorio; fomentar la libertad del otro es hacerlo con nosotros mismos. La libertad produce felicidad, alegría y júbilo en el corazón.
6) Capacitar Maestros que puedan impartir instrucción en las Logias Simbólicas:
El ímpetu y el celo del maestro masón que ahora forma parte de las ocultas filas del Santuario —ocupando un lugar en la logia de la que nuestro arquitecto ideal y arquetípico cesó su participación por culpa de los enemigos más viles— debe estar capacitado para enfrentarse a responsabilidades en otro nivel. Tal cual la planta que una vez salida de la tierra puede ahora sentir la espectacularidad de la naturaleza, el sol, el viento y el rocío que la alimenta, está preparado el masón para crear frutos, y estos deben ser en beneficio de la orden que lo acoge. Nuestros rituales remiten directamente a los que se hacían milenios atrás en los cultos mistéricos, de hecho, nuestra institución es mistérica, con toda una serie de símbolos que le pertenecen y otros que son tomados de esas antiguas tradiciones. Lo que le ha sucedido al recipiendario en la ceremonia de iniciación al 4to gr:. es lo que la leyenda le atribuye a Jeroboán, y “equivale a las pruebas de expiación a que se sometía al candidato en las pirámides de Egipto, en las grutas de Mithra y en las catacumbas cristianas (…)” (S:. M:., ibíd.), un legado asimismo de Siria, Grecia, Persia, Arabia, que involucraría más adelante a la Caballería Templaria y la Hidalguía. Siempre que el iniciado ascendía de grado debía tomar una responsabilidad mayor, ya sea con su orden, consigo mismo o con el medio que le rodeaba, podía pasar a ser sacerdote, ministro o un príncipe de su organización, como sigue ocurriendo más adelante en nuestra escala jerárquica.
“Esta Logia representa aquella del Sarim, o del Príncipe de Israel, reunida inmediatamente después de la muerte de Khurum, y antes de que se descubriera a sus asesinos cuando Adoniram, que estuvo a cargo de la exacción de tributos, fue nombrado Vigilante y Jefe de los Trabajos en su lugar interinamente y cuando Azariah ben Nathan fue nombrado en lugar de Adoniram y en reemplazo de éste se puso a Jehoshaphat a cargo de los Siete Príncipes, elevándose a Jeroboam al grado de Príncipe y Maestro para llenar la vacante que se había producido. Y así como a Jeroboam se le hizo Príncipe de Israel y se le dio el cargo de Superintendente de los Constructores del Templo, lo mismo hago yo ahora recibiéndoos y aceptándoos, querido hermano, como a uno de los Siete Maestros Secretos de la Logia” (Cornejo-Lopez [33°], 1954, pp. 2-3).
Por eso, el M:. S:. según este objetivo exotérico debe estar preparado para cumplir un rol fundamental en las Logias Azules, debe instruir tanto a aprendices, compañeros y maestros, debe guiarlos por el sendero. Podrá señalar las formas del cosmos y la naturaleza material a los del primer grado, los elementos del alma y su simbolismo al compañero, y al maestro podrá guiarlo para que no escoja erróneamente el materialismo. De la misma manera en que colocamos el compás encima de la escuadra en el altar, debe ocurrir idéntica realización en la mente del M:. S:., que coloca al espíritu por sobre la materia, y para ello se puede servir de un amplio repertorio de doctrinas de estudio, figuraciones, representaciones, capítulos de la historia y de la meditación.
No lo olvidemos nunca, los viajeros que conocen la Acacia se han perdido porque la buscaron con la Escuadra, olvidando el Compás. Como dice el ritual de iniciación al cuarto grado del R:. E:. A:. A:., ese Maestro perdido al tocar en el Sanctum Sanctorum debe dar garantía de su buena fe y confesar su ignorancia, luego viene el profundo y conocido diálogo del experto:
“Como astros lanzados fuera de sus órbitas y deslumbrados por el esplendor de sus propios rayos, no ven por dónde van, corren al ocaso perdidos en las regiones del infinito, y claman por un guía que los salve de situación tan lastimosa” (ibíd.)
Siguiendo los diálogos del mismo ritual, esta es la razón por la cual se coloca al candidato en un sepulcro:
“(…) Para que la naturaleza que ha impresionado sus sentidos se refleje en las profundidades de su pensamiento y, al hallar allí una urna de oro para las cenizas de Hiram y al embalsamar aquel Corazón que ardía en Amor a sus semejantes, y que le inspiró el sacrificio de su vida antes que faltar a sus deberes, medite y comprenda que el instinto social, dado al hombre y a no pocos animales, es el conservador del individuo y de la especie; pero que solo en el primero puede desarrollarse por medio de la Razón, de la que otros están privados, y pueda de esta manera elevarse al conocimiento abstracto de la Justicia o de las leyes del deber y del derecho” (Intr:., ibíd.)
Entonces nuestra iniciación al cuarto grado nos enseña que, extraviado el Maestro hasta aquí por sofismas, vagaba sin brújula. Pero, al preguntarse ahora cuál es el origen del homenaje que rendimos a los padres de la civilización, y por qué existen actos que todos abominan y hechos que el Universo ensalza, le responderá su Razón que, si aquel conocimiento es intuitivo y la Razón le fue dada para definir y comprender la Verdad, entonces lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto no son creaciones sociales (…), cuya develación pertenece al SECRETO DIVINO que podemos descubrir únicamente en el mundo moral y formularle para constituir la sociedad humana y gobernarla con una Legislación de principios ciertos (véase: Intr:., ibíd).
Por otro lado, la Masonería es enemiga de cualquier egoísmo, quiere el bien de todos, la dicha y el progreso general de los hombres. Aquel que pusiere los elementos que la naturaleza le dio al servicio exclusivo de su “yo” es un ser egoísta e improductivo (Orad:.), luego el mismo ritual dice: “conservad en vuestra memoria nuestra máxima: ¡PERFECCIONAOS PARA PROVECHO PROPIO Y DE VUESTRO SEMEJANTES! El progreso individual es preciso en cuanto es necesario para el adelanto de la humanidad, los masones trabajamos por el bien general de la humanidad”.
OBJETIVOS ESOTÉRICOS (MÍSTICOS, INTERNOS, PSICOLÓGICOS)
1) Estudiar el significado cabalístico del esplendor que emana del Principio:
Solo me referiré a la letra yod y a la palabra Ziza.
Las tres letras escritas en el oriente del templo forman uno de los nombres que el pueblo hebreo daba al Creador: I.O.D., “Causa Primera”. El triángulo, la estrella y el círculo nacen de un centro único que simboliza el punto original, fuente de todo lo existente. Se afirma que la yod representa dentro de la Estrella Flamígera una especie de “herida”, el “corazón herido” que corresponde al sacrificio del Uno: la “realización descendente”, el camino del Uno hacia lo múltiple. Un parágrafo de un Ritual de 1837 dice: “P: ¿qué significa el carácter hebraico yod, que se encuentra en el centro de la estrella?, R: algo por encima de las fuerzas humanas, de lo que no puedo pronunciar el Nombre”. Otros detalles que ya conocemos es que la letra yod es la décima del alfabeto hebreo, es el punto o falo creador, el poder del que emana el Universo, la mónada.
Toda esta creación magnífica nos lleva a la palabra de pase: Ziza, que significa “resplandeciente”, eso podría aludir al esplendor que emana del rey cabalístico, separado junto con Chokmah y Binah por una balaustrada de los restantes sephiroth, quien cruza esa balaustrada, entonces, accede al Palacio Cerrado del Rey y contempla su esplendor. Por ello, explicaciones comprensibles nos llevan a que la palabra Ziza refiere “hacia el entablado” o “hacia la tarima”, refiriéndose a la parte más elevada dentro del templo masónico, al Oriente, donde se sienta el VM:. y los dignatarios superiores. Esa tarima representa al Sancta Sanctorum del Templo del Rey Salomón donde se guardaba el Arca de la Alianza. Así, pues, Ziza significaría “hacia el Oriente”, “hacia el Debir” o “hacia el Arca” (o hacia “los rayos de luz”, si recordamos la asociación entre viga y rayo).
Podemos al amparo de esta muy breve fórmula acceder a los misterios del Uno a través del esplendor de su creación, que podemos conseguir y experimentar si caminamos hacia el “oriente” del templo universal, eso se podría efectuar a través del Zohar por ejemplo, considerando que algunos investigadores asocian dicho tratado cabalístico con nuestra palabra de pase, cuyo título pudo haberse deformado en Zizon y Ziza. Zohar significa “Esplendor” y “Gloria”, conceptos vinculados entre sí.
Las ideas tocadas en este objetivo no son menores, puesto que los masones veneran a tal inicial hebrea del nombre de la gran fuente de luz.
2) Visualizar el Arca como el símbolo del Huevo Cósmico, la matriz primordial:
Como tuve ocasión de escribir más arriba, he extraído esta lista desde ciertos manuales y portales de Internet, pero jamás se encuentra desarrollada, eso es lo que yo he querido hacer en esta memoria.
Ahora que podemos desglosar este principio esotérico surgen ciertas interrogantes, el símbolo del Arca de la Alianza y el del Huevo Cósmico son reconocibles por todo H:. del Gr:., lo curioso es encontrar la conexión entre ambos.
En el ritual escocés el Orad:. enfatiza lo siguiente: “Volved ahora vuestra vista al SANTUARIO, y veréis que culmina en él el ARCA DE LA ALIANZA entre Dios y el hombre, y como tal, se trata de otro mito más expresivo y más sublime de la conciencia, porque la caracteriza como intermediaria entre Dios y su Criatura. Por este motivo se le coloca en el Sanctus Sanctorum, lugar sagrado y recóndito del Templo”. Luego en el mismo ritual el Secr:. aclara que para que no cupiese menor duda de su significado, Moisés puso sobre ella dos querubines que se miran recíprocamente, o dos imágenes del espíritu intelectual y del intuitivo, de la razón reflejada en el espejo del sentimiento, y de la intuición en el de la inteligencia, y colocó al frente un Candelabro de Siete Luces, porque solas no pueden luchar contra los instintos y las pasiones.
Por otro lado, el Huevo Cósmico es el punto originario del que nace toda forma de existencia, sea material o espiritual, la cáscara se rompe y nace el universo, es la yema dorada que se esparce la que confecciona las galaxias y los mundos. Este símbolo se encuentra en antiguas cosmogonías con distintas alegorías, el Huevo es equivalente al 0 y al círculo (que lo representan gráficamente), expresando con claridad el potencial latente inmanifiesto de la vida universal y de toda manifestación. Como cita Aldo Lavagnini, un antiguo manuscrito indio se refiere a este Huevo de la siguiente manera:
“Brahma, el autoexistente, deseando producir varias criaturas de su propio cuerpo, primero, con un pensamiento creó las aguas y depositó en ellas una simiente. Esta simiente se convirtió en un huevo de oro, resplandeciente como el sol, en el cual él mismo nació como Brahma, el progenitor de todos los mundos” (2017, p. 78).
Por ello Brahma se llama Kalahamsa, el “Cisne del Tiempo” que deposita el huevo o principio latente de toda la creación, de cuyo 0 nacen todas las cifras o sephiroth.
Esto también lo encontramos en los egipcios, que igualmente decían que Seb, el Dios del Tiempo, puso un “Huevo concebido en la hora del Gran Ser de la Doble Fuerza”. En la mitología china el primer hombre nació de un huevo que Tien hizo caer del cielo en las aguas de la tierra. En los Misterios de los griegos el Huevo Órfico se consideraba y explicaba como símbolo representativo del universo, el huevo pascual del cristianismo continúa con esta milenaria tradición. El huevo cósmico está relacionado con el motivo de la serpiente, la relación forma el OUROBOROS, representando el ciclo del tiempo perpetuamente emanado y devorado por la eternidad.
El Arca de la Alianza que en nuestras cámaras de cuarto grado se encuentra simbólicamente hacia oriente —representando al primer templo de Jerusalén— explica los misterios de las leyes divinas recogidas por los pueblos humanos, esas leyes proceden de la inteligencia suprema del cosmos, la cual fue creada a partir del vacío preantinómico, el 0 inmanifestado, el punto y origen inicial de dioses, mundos y seres. La Llave es el símbolo de la inteligencia, la conciencia es el Santuario, y el Sancta Sanctorum representa la parte más concentrada y superior del ser, nivel donde se puede concebir la grandeza y la inmensidad de la divinidad. Por eso cuando no existe una elevada conciencia colectiva en un período o edad social la llave se rompe, así como aparece representado en ciertos estandartes del grado, lo mismo ocurre en el individuo único. Un escalón nos lleva al otro, cada iniciado debe generar la conexión que más considere adecuada a esta problemática también en su fuero interno, puesto que el lenguaje divino no se expresa fácilmente en el lenguaje humano.
3) Dividir la obra del Principio en siete Principios Secundarios:
Desde la masonería, la teosofía y el orientalismo hemos comprendido que existe una Constitución Septenaria en el ser humano que está compuesta por una tríada superior y un cuaternario inferior. La tríada y el cuaternario se encuentran unidos durante la vida física por el llamado “Hilo de Plata” o Antahkarana. Esta es solo una de las formas con las que podemos exponer e interpretar esta concepción, solo presentaremos esta en virtud del espacio y del tiempo de lectura.
El triángulo superior (A-rupa en sánscrito, “sin forma”) está compuesto por tres cuerpos: 1) la Mónada (Atma en sáns.), es la voluntad o el yo supremo espiritual; 2) la Inteligencia (Budhi), también llamado cuerpo intuicional, es el alma espiritual; y 3) la Mente Superior (Manas Superior), o cuerpo mental superior es la mente pura, el alma intelectual, la esencia mental.
El cuaternario inferior (Sa-rupa, “con forma”) son los principios más terrenales. Está compuesto de: 1) Kama-manas (“mente deseante y caprichosa”, es la Mente Inferior, es el cuerpo mental de deseos, concreto o inteligencia cerebral); 2) Linga-sharira, es la Psique, para algunos el cuerpo astral, emocional, para otros es la sombra o contraparte etérea o del animal, es el puente de comunicación entre el alma y el cuerpo, relacionado con el Kama-rupa (centro de deseos); 3) Prana-sharira, cuerpo vital que es porción de jivá (vida única, partícula espiritual); y 4) Stula-sharira, cuerpo físico, también llamado etero-físico, integrado por materia o sustancia, junto a la forma en que se ordenan las partículas de dicha sustancia.
Otra forma de comprenderlo es la siguiente:
En la naturaleza se encuentran dos estados.
1.- Espíritu o Púrusha, que contiene: 1.1) Logos Inmanifestado o Atma, 1.2) Ideación universal o Budhi, 3) Manas.
2.- Materia o Prakriti, que contiene: 2.1) energía cósmica (caótica), para algunos Kama-manas, 2.2) ideación astral o Linga-sharira, 2.3) energía vital o prana, 2.4) tierra o Stula-sharira.
Tomando en cuenta que también tenemos siete chakras principales y siete cuerpos, estos últimos se asimilan a los ya explicados en esta sección.
También son siete las dimensiones que el sistema solar proporciona en nuestro planeta, desde el I:. H:. C. W. Leadbeater sabemos que son: 1) físico, 2) astral, 3) mental o devachánico, 4) búdico, 5) nirvánico, 6) monádico, 7) ádico.
Ahora traigo una imagen que explica de forma clara este proceso de la conciencia y que explicaré con mis propias palabras en esta exposición:

En fin, no es mi finalidad explicar detalladamente esto ahora. A todo esto, se suman los siete principios herméticos que ya hemos tenido ocasión de estudiar.
4) Comprender lo Inmanifestado como fuente de lo Manifestado:
El concepto del 0 (cero) filosófico nos lleva a realizar algunas reflexiones: el platonismo post-plotiniano llegará a sugerir que al primer principio no hay que llamarlo Uno como tal; o bien que por encima del Uno hay otra especie de Uno solamente llamado Inefable (Redondo-Ornelas, p. 71). Un profesor contemporáneo de filosofía neoplatónica dice:
“En términos simples digamos que por lo menos ya desde Plotino se perfila este doble aspecto del Uno: el Uno como principio, como primero de una serie y el Uno como aquello anterior, el origen de la serie, en cierto sentido más allá de la misma. O siguiendo una analogía numérica muy explicativa, podríamos pensar en el Uno como 1 (uno) y el Uno como 0 (cero)”. (Redondo-Ornelas, p. 73, nota 30)
Como vemos, el asunto fue retomado por los neoplatónicos, pero como sabemos las raíces de esta consideración del universo se hunden y encuentran su origen en el pasado de las civilizaciones.
Apoyándonos en el manual del M:. S:. de Aldo Lavagnini (pp. 74-77) obtenemos algunas consideraciones sobre la Década Creadora desde la filosofía antigua e iniciática: el absoluto inmanifestado es el 0, el 1 es dios que ha surgido del huevo cósmico primordial, y el 10 la realización de la creación material y antimaterial. Desde aquí se reconoce, se realiza el orden y la perfección que surge y se manifiesta gradualmente en el universo, lo mismo en nuestro propio mundo individual.
La unidad constituye el «principio» de todos los números, es la letra A, el alfa o aleph de la que se desarrollan todas las posibilidades expresadas por las sucesivas cifras o letras del alfabeto. Y el número 10, o sea la unión de la unidad con su principio negativo, es una nueva potencia unitaria de todas las cifras nacidas del número 1, que encierra en sí y por medio de las cuales se acerca, en la sucesión lógica de sus múltiples combinaciones, al infinito que matemáticamente se identifica con el 0, como los dos aspectos positivo y negativo de la Eternidad (OUROBOROS).
El círculo vacío que representa el 0, o sea al mismo tiempo la negación y el potencial latente que aumenta y multiplica al infinito el valor simple de las demás cifras, es la imagen natural de aquel principio primordial e indistinto de todo lo que es inefable e indefinible, pues cuanto digamos de él como atribución de cualidades debe considerarse al mismo tiempo como ausencia y valor infinito de toda cualidad.
Por consiguiente, aritméticamente el 0 y el 1 lo representan por igual; algebraicamente se identifica el +1 con el -1. Geométricamente —o sea en términos de espacio— es al mismo tiempo el punto sin dimensión y la totalidad del espacio que todo lo engendra. Desde el punto de vista de la mecánica se identifican con él, como una sola cosa, la quietud absoluta y el movimiento en infinita rapidez. Astronómicamente es el Sol oscuro central cuya Luz Infinita —origen, manantial y destino de toda irradiación o manifestación de Luz y de Vida— es al mismo tiempo infinita tiniebla.
Todas las escrituras antiguas nos hablan de este Principio o Causalidad latente en términos más o menos simbólicos, enigmáticos y misteriosos. No sería posible expresar de otra manera al Absoluto Inmanifiesto, que es al mismo tiempo esencia, raíz, causalidad y actualidad de toda manifestación. Por ejemplo, esta concepción se entiende en el primer libro de la biblia o sepher y la primera Estancia de Dzyan.
Siguiendo al autor (p. 84) obtenemos que el número 1 como línea o Fuerza vertical es un emblema del Poder de la Unidad o Luz cósmica que desciende en su manifestación y se expresa como actividad creadora, produciendo o emanando de sí misma las demás cifras (idénticas con los sephiroth cabalísticos) y pioneros (combinaciones de cifras o Fuerzas Primordiales). El número 1 es así el Creador del Universo —el verdadero Logos o Demiurgo—, como lo es de las demás cifras y números: el Hijo del 0 que, «sentado a su derecha» en el número 10, adquiere el Poder de la Década (los diez sephiroth) y manifiesta la creación en los «nueve cielos» o mundos por medio de las «potestades angélicas» —Pensamientos Divinos— que expresan y ejecutan su Poder.
Es un rayo de luz que «desciende del Centro» de la manifestación para expresar en el «círculo» de la misma aquella actividad creadora que es “’génesis geométrica y geometría genética» de toda cosa. Cada rayo es un número 1, es decir, un Principio Divino Creador y Productor que se precipita del centro hacia la ‘periferia’ —la caída de Lucifer y de Prometeo— para hacer la Voluntad del Padre o redimir el círculo de la manifestación. Es el principio del Orden y de la Armonía que como tal se expresa en todo caos amorfo, manifestando la ‘unidad latente’ en ‘capacidad unificadora’. El 0 preantinómico de la Corona formará con su centro unitario y sus nueve estrellas el 10 del Reino o Perfección (Lavagnini, p. 92). El 0 es el origen negativo de las demás cifras, a cuya derecha se sienta la unidad generadora con el poder de las nueve cifras expresado por la décima letra del alfabeto hebreo (p. 154).
El punto de partida es el 0 o huevo primordial de la manifestación, que es tanto macrocosmo como microcosmo y unidad de ambos, pues en el fondo son idénticos en cuanto hay un solo centro y una sola manifestación; la ilusión de la separatividad cesa cuando uno alcanza la perfección de este sentido (pp. 111-112). El Iniciado que ha ingresado por sus propios esfuerzos en el Santuario del Ser —representado por el número 0 y al que se llega como consecuencia de un progreso o evolución en la serie numeral— ha venido a ser una unidad activa y consciente, capaz de manifestar estos poderes, cuya efectividad tiene su raíz en la íntima realización de la conciencia (ibíd., p. 112), por ello podemos desde este grado estudiar los misterios religiosos, a los dioses y divinidades de forma más directa, sin vendas que nos puedan oscurecer la visión.
5) Reconocer el valor iniciático de la meditación interior:
Creo que ha quedado claro este objetivo esotérico una vez aclarados todos los anteriores, inevitablemente se entrecruzan y mezclan. ¿Solo por medio de la meditación interior el individuo puede encontrar valor y sustento a su iniciación?, ¿solo se es iniciado el que ha recorrido las regiones del mundo interno?, opino que la respuesta es afirmativa para ambas. Solo se es iniciado en los Misterios quien los interiorizó y encontró en su fuero interior, desde entonces pueden enorgullecerse de entender que lo que está afuera es lo que está adentro y viceversa, su espíritu es símil al del cosmos, su materia está creada del polvo de galaxias de hace millones de años, toda su composición remite a la suprema conexión.
“Ya veis, querido hermano, cuán compleja es la filosofía del Grado Cuarto del R:. E:. A:. A:. Principia por el estudio de la CONCIENCIA humana y nos conduce, por medio de complicados problemas filosóficos, al establecimiento de la JUSTICIA. Tenéis que estudiar las facultades del hombre aisladamente, así como su modo de ser en la familia y en la sociedad”. (S:. M:.)
CONCLUSIÓN
Todos los elementos que hemos visto nos llevan a considerar al cuarto grado con una doble función: la de Guardián del Umbral del Templo Interior y la de lazo de unión entre los dos templos masónicos. Es un grado bíblico-mítico de la serie israelita-salomónica-hiramítica, el contenido del ritual es bíblico y místico, la liturgia es israelita y la leyenda hiramítica. La construcción del Templo Místico prosigue a pesar de la muerte trágica de Hiram, el iniciado fenicio (nuestro benefactor es el egipcio Imhotep, que luego adoptaría la nacionalidad fenicia en la versión de Memphis-Mizraím; por otro lado, es también llamado en otras fuentes como Khurum o Khurom, de donde ‘om’ significa “sol”, su etimología es mucho más extensa y requiere de un trabajo independiente). El dolor por su muerte no es lo único que nos aflige, sino que también deploramos el extravío de la Palabra Perdida, por ello debemos buscarla incansablemente hasta encontrarla.
Adonhiram es el emblema de la elevación que debe tener aquel que desea regenerar su propio espíritu y construir su Templo, dejando de lado los malos materiales, que son los preconceptos y las supersticiones. La Palabra Sagrada, el cuerpo de Hiram y las leyes contenidas en el Santo de los Santos representan la verdad que no puede ser revelada sino a aquellos que están en el grado capaz de comprenderla (Sob:. San:. de Argentina: generalidades). Una vez introducido en el Santuario el recipiendario declaraba haber visto el Arca y el nombre de Moisés entre las llamas de la zarza encendida. A su vez, la divisa Ordo ad Chao que figura en occidente resume esta fundamental búsqueda.
El avance de los grados por medio de sus leyendas nos proporciona un tipo especial de «magismo masónico» que mediante símbolos y alegorías evoca una especial corriente magnetizadora que permite al ejecutante, por medio del ritual y ceremonial masónicos, vivenciar dentro de su conciencia profundas transformaciones que inciden en cómo lleva a cabo su vida, es por eso que el Egregor, el electro-magnetismo, el magismo (operación que es un legado del zoroastrismo y más atrás), llevan al candidato a experimentar visiones de un mensaje encriptado y susceptible de ser interpretado. Los colores, los inciensos, las telas manchadas de sangre y lágrimas, las luces, todos los elementos proporcionan una exaltación tanto de los sentidos físicos como de los espirituales.
Los torrentes de enseñanzas que ahora fluyen llenos y anchos deben ser perseguidos hacia sus fuentes, que tienen su origen en un pasado muy remoto, allí se encuentra el origen y significado de la Masonería. La literatura y los antiguos símbolos de la Orden son barcos cargados con las riquezas intelectuales del pasado, y en la carga de esos veleros se encuentra mucho que arroja luz sobre su historia, nacida en la cuna de la raza. Por ello, caminando por la vía de la Mas:. vamos en dirección de un oráculo cuyas respuestas no podemos extraviar ni decepcionar. El cuarto grado se refiere objetivamente a esa búsqueda individual del Manantial Secreto de la Luz, de la Verdad y de la Vida, para que individualmente se revele y manifieste a través de nosotros, convertido en impulso y factor de progreso.
ES MI PALABRA
ZERBAL (18°)
BIBLIOGRAFÍA
- Soberano Santuario de Argentina. Rito Antiguo y Primitivo de Memphis-Misraim. Soberano Santuario Internacional, Coordinación Internacional. Supremo Consejo Grado 33. Ritual del Cuarto Grado, Maestro Secreto.
- Cornejo-López, C. [33°] (1954). Historia y Moral del Grado – IV Maestro Secreto. Supremo Consejo Grado 33. Digitalizado por Emilio Ruiz Figuerola (32°).
- Lavagnini, A. (2017). Manual del Maestro Secreto: la masonería revelada. Ed. Kier, Buenos Aires, Argentina
- Liturgia del Grado Cuarto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Logia Capitular de Perfección.
- Norberto-Cornejo, J. (año indeterminado). Maesto Secreto: Segunda Clase – Cuarto Grado – Primero Capitular. (Presentación digitalizada), Buenos Aires, Argentina.
- Redondo-Ornelas, J.-M. (2020). Henadology and ontology, or the gods and the forms: Proclus’s binary and erotic metaphysics. Theoría. Revista del Colegio de Filosofía, (36).
- Reverón, E. (mayo del 2000). El Maestro Secreto. Revista Cábala. Caracas, Venezuela.
- Rito Nacional Mexicano. Rituales Memphitas de apertura y cierre y de exaltación al grado 4°, de Maestro Secreto o Maestro Aprobado. Sa:. Col:. Jerusalem No. 1.

Cuadro simbólico del Rito Escocés Rectificado




