La sociedad Chinchorro fue un antiguo grupo humano de la costa sudamericana que rindió culto a sus antepasados y a la muerte. Tras una larga tradición de prácticas mortuorias, los preparadores fúnebres crearon diferentes tipos de momificación.
La investigación de Bernardo Arriaza —que toma como base la evidencia rescatada por Max Uhle— estableció dos procesos generales:
1) La momificación natural.
Por natural se entiende a momias que resultan como una consecuencia de un desecamiento del cadáver producido por un ambiente árido. En este caso, producto de la salinidad y sequedad del desierto de Atacama. Es decir, no hay una acción intencional de cubrir el cuerpo con diversas sustancias que eviten o retarden su descomposición (Arriaza, 1994, p. 12).
2) La momificación artificial o «Momias de preparación complicada».
Implica una alteración intencional del cadáver, lo cual incluye evisceración y el relleno de cavidades corporales con sustancias orgánicas e inorgánicas disminuyendo el riesgo de la descomposición (Arriaza, ibíd.).
A su vez, esta última se diferenció por los grados de complejidad y sofisticación. Esto se evidencia por medio del color de la pasta con que fueron cubiertas las momias, lo que ha permitido determinar las distintas épocas de este largo proceso:
El color negro hecho de óxido de manganeso se utilizó en el período más antiguo; el rojo ocre fue empleado en los casos posteriores; y el barro marrón se aplicó a los hallazgos más recientes (Karoff, 2015).
Más información en los siguientes post.
Fotografía: autoría anónima. No obstante, es la momia Caso N°5, Cementerio Morro 1, N° Cuerpo: T1C5, en la clasificación de Arriaza y Standen (Arriaza y Standen, 2009, pp. 28-31). Cuya descripción es:
«Cuerpo descarnado y modelado en arcilla gris sobre la estructura ósea, la cual está reforzada con maderos y embarrilado con esteras y cuerdas de fibra vegetal. La cara fue modelada con una mascarilla ovoidal de arcilla gris, sobre esta se observa una delgada piel café pintada de negro con una pátina de manganeso. La nariz está fragmentada pero conserva dos orificios nasales, los ojos y la boca están claramente diseñados en forma elíptica. Se observan pequeños manojos de pelo (peluca) en los huesos del cráneo. El cuerpo fue íntegramente pintado de color negro. Nota: La estólica y los huesos están ofrendados al conjunto de cuerpos de la tumba 1» (Arriaza y Standen, 2009, p. 28).
Referencias:
Arriaza, Bernardo. «Tipología de las momias Chinchorro y evolución de las prácticas de momificación». Revista Chungara. Vol. 26: 1 (1994): 11-24.
Arriaza, Bernardo y Vivien Standen. Catálogo Momias Chinchorro. Cuerpos con momificación artificial. Museo Arqueológico Universidad de Tarapacá, Arica. Arica: CODECITE, CIHDE y Universidad de Tarapacá, 2009.
Karoff, Paul (9 de marzo de 2015). «Case of the rotting mummies». Artículo en The Harvard Gazette, Universidad Harvard. En: https://news.harvard.edu/gazette/story/2015/03/racing-to-save-the-worlds-oldest-mummies/
Autor: Felipe De Lucas A. (todos los artículos de esta serie Chinchorro son de su autoría).
(Publ. orig. en redes sociales del Centro: 29 de septiembre de 2021).
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