“Imagen, memoria y desaparición: Una reflexión sobre los diversos soportes audiovisuales de la memoria” – Claudia Feld[1]
Reseña al artículo
Autor: Felipe De Lucas A.
Claudia Feld es licenciada en Ciencias de la Comunicación de la UBA y doctora en Comunicación por la Universidad de París VIII. Se especializa en el estudio de los vínculos entre memoria social, historia reciente, cultura visual y medios de comunicación. Este artículo trata sobre las representaciones visuales y su relación con la memoria del pasado reciente en Argentina, estas son analizadas a partir de diferentes soportes, a saber, la fotografía, el cine documental, el cine ficcional y la televisión. Como conclusión plantea, a modo de hipótesis preliminar, la existencia de distintas conexiones entre los mecanismos de la memoria y los cuatro soportes analizados en el desarrollo. El texto plantea nuevos horizontes de análisis e interrogantes para futuras investigaciones.
Primeramente, en relación a la desaparición forzada de personas en Argentina —que se desarrolló como práctica sistemática del terrorismo de Estado, bajo la última dictadura militar argentina entre 1976 y 1983— remarca que no se han encontrado imágenes documentales que den cuenta de las condiciones de cautiverio ni de los asesinatos clandestinos en el período dicho, a diferencia de lo ocurrido con la Shoah, comenta la autora. “A pesar de este vacío, de esta ausencia de documentos visuales, las imágenes han sido centrales para representar y mostrar este crimen, tanto durante la dictadura como posteriormente”[2], que son las herramientas de trabajo que ha utilizado este enfoque historiográfico. En su carácter de índices, estas imágenes traen al presente las huellas de lo sucedido; a la vez, el presente reconfigura y moldea las imágenes del pasado, pues no solo en el momento de captar imágenes se realiza un acto de selección y creación[3].
Durante los primeros años del régimen, son las madres de los desaparecidos las que han llevado al espacio público sus fotografías: “las fotos de miles de rostros en blanco y negro, pegadas en pancartas o en banderas, y presentes en marchas y movilizaciones por los derechos humanos, conforman una de las imágenes más reconocibles de la desaparición en la Argentina desde los tiempos de la dictadura”[4]. Por consiguiente, “la foto con el rostro del desaparecido pasó a ser, en esos momentos iniciales, una herramienta de búsqueda, una esperanza frente a la incertidumbre”[5]. A partir de la acción de mostrar esas fotografías en público y de acompañarlas con relatos testimoniales sobre la desaparición, fueron cobrando un valor de verdad. A partir de ello, Feld comenta que los modos en que diversos “emprendedores de la memoria” se han apropiado y han resignificado estas fotografías a lo largo de las últimas décadas abre un interesante campo de exploración investigativa[6], que es susceptible de ser abordado desde visiones interdisciplinarias.
Como enseña la autora, recientemente ha sido la siguiente generación, la de los hijos de los desaparecidos, la que ha generado nuevos usos de la imagen: aquí nos encontramos con los denominados «escraches», creados por H.I.J.O.S. a fines de la década de 1990, donde se ha revertido la utilización de la fotografía asociada a la desaparición. Dentro de ese campo de irradiación y visibilización, en lugar de centrar estas acciones en la exhibición de fotos de los desaparecidos, se propusieron mostrar fotos de los represores que no habían sido castigados ni llevados a juicios. Además, crearon piezas documentales que les permitieron explorar sus propias memorias, realizando al mismo tiempo un trabajo de búsqueda de su identidad y de dificultosa elaboración del duelo por sus padres desaparecidos[7]. Estas películas han permitido repensar la relación entre memoria e imagen, de igual modo el vínculo entre la cinematografía y la transmisión intergeneracional.
En un segundo lugar, explica Feld que, si bien la fotografía presenta un desplazamiento del referente y los filmes documentales generan un acervo de nuevas imágenes que crean y recrean la memoria, fue la ficción cinematográfica la que intentó explorar las escenas ocultas de la represión clandestina, existiendo varios ejemplos que han ilustrado la época del régimen dictatorial argentino. Adentrándonos en esta materia, es necesario considerar la problemática de la representación ficcional del horror, de sus posibilidades, de sus límites éticos y estéticos; de allí la autora del artículo que reseñamos hace hincapié en dos aspectos: el primero es la cuestión de las fuentes y la reconstrucción “histórica” de los hechos; la segunda se refiere a los usos y resignificaciones posteriores de las ficciones cinematográficas, puesto que estas películas han apuntado a un público masivo, que en ocasiones lo han alcanzado, y donde sus repercusiones han ido más allá de las salas de cine.
Al analizar otros importantes soportes audiovisuales, nos encontramos con que la televisión argentina tuvo muy tempranamente un rol importante en la representación de los crímenes dictatoriales. Por ejemplo, en julio de 1984 se emitió por televisión abierta un programa preparado por la CONADEP, que constituyó la primera comunicación pública de los resultados obtenidos por esa Comisión —se invita a leer directamente en el artículo cómo la autora expone este evento—.
Sucesivamente, la relación entre imagen televisiva y testimonio fue variando a través del tiempo, Feld diferencia tres momentos: el primero, durante la transición democrática, con el uso de imágenes “demostrativas” para legitimar los testimonios y dotarlos de un valor de “verdad”; el segundo, durante la mitad de la década de 1990, donde el valor de “verdad” de los testimonios se construyó a través de imágenes que Feld denomina “emblemáticas”, las cuales condensaban y simbolizaban diversos acontecimientos; en el tercer momento, durante el 30º aniversario del golpe de estado, se empezaron a utilizar “imágenes literales” que recreaban el horror de la violencia vivida por los testigos. El análisis de estos programas televisivos permite reflexionar sobre la relación y la tensión entre imagen y verdad histórica, y entre memoria y espectáculo[8]. La evolución en el modo de representar el período en cuestión entrega amplia información sobre cómo la sociedad y las producciones audiovisuales, en determinados años, han interpretado los hechos de ese pasado reciente y turbulento para Argentina, lo que también abre la puerta para campos de estudio, análisis y reflexión interdisciplinaria.
Terminamos esta reseña con un análisis de Feld sobre los soportes audiovisuales: de entrada, algunos de estos soportes posibilitan una memoria “viva”, mientras que otros una memoria “congelada”. No obstante, clarifica que nunca han sido puramente una cosa o la otra, ya que todos los soportes proponen algún tipo de conjunción entre los diversos mecanismos de la memoria, lo que incluye la elaboración del pasado, la materialización, la recreación de los hechos y su condensación. Mediante una ilustrativa categorización, refiere la autora que los documentales cinematográficos son los que más se han acercado a un trabajo de elaboración de la memoria; en un extremo opuesto, los programas informativos y periodísticos de la televisión propusieron un mecanismo de condensación; en la fotografía el mecanismo involucrado es el de la materialización; y, finalmente, la ficción cinematográfica ha utilizado el de la recreación, siendo el privilegiado en este tipo de soporte[9]. Aquellas unidades analíticas nos permiten comprender, reflexionar y estimar las diferencias entre intenciones, producciones de soportes, receptividad de las audiencias y búsquedas representacionales, según determinados lapsos de años, en la cultura visual de la historia reciente de Argentina en torno al régimen dictatorial.
Referencias
Da Silva Catela, Ludmila. “Lo invisible revelado. El uso de fotografías como (re) presentación de la desaparición de personas en Argentina”. En Feld, C. et Stites Mor, J., El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente. Buenos Aires: Paidós, 2009.
Dubois, Philippe. El acto fotográfico. De la Representación a la Recepción. Barcelona: Paidós, 1986.
Feld, Claudia. “Imagen, memoria y desaparición: Una reflexión sobre los diversos soportes audiovisuales de la memoria”. Aletheia 1, nº1 (2010).
Verzero, Lorena. “Estrategias para crear el mundo: La década del setenta en el cine documental de los dos mil”. En Feld, C. et Stites Mor, J., El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós, 2009.
Imagen
Fotografía de Claudia Feld obtenida de: https://tramasradio.blogspot.com/2023/02/claudia-feld-las-sombras-de-la-esma-o.html
Notas
[1] Claudia Feld, “Imagen, memoria y desaparición: Una reflexión sobre los diversos soportes audiovisuales de la memoria”, Aletheia 1, nº1 (2010), https://memoria.fahce.unlp.edu.ar/library?a=d&c=arti&d=Jpr4265
[2] Feld, “Imagen, memoria”, p. 1-2.
[3] Véase también: Philippe Dubois, El acto fotográfico. De la Representación a la Recepción (Barcelona: Paidós, 1986), 49.
[4] Feld, “Imagen, memoria”, p. 2.
[5] Da Silva Catela, Ludmila, “Lo invisible revelado. El uso de fotografías como (re) presentación de la desaparición de personas en Argentina”, en Feld, C. et Stites Mor, J., El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente (Buenos Aires: Paidós, 2009), 343.
[6] Feld, “Imagen, memoria”, p. 4.
[7] Verzero, Lorena, “Estrategias para crear el mundo: La década del setenta en el cine documental de los dos mil”, en Feld, C. et Stites Mor, J., El pasado que miramos. Memoria e imagen ante la historia reciente, Buenos Aires, Paidós, 2009), 196.
[8] Feld, “Imagen, memoria”, pp. 9-10.
[9] Feld, “Imagen, memoria”, p. 10-11.
Fecha de escritura original: 13 de octubre de 2023
Publicación en esta web: 11 de agosto de 2026




